Las inmediaciones del Congreso se convirtieron en un campo de batalla. Las fuerzas de seguridad desplegaron toda su potencia y con una sucesión de descargas de balas de goma y gases lacrimógeneos, reprimieron a repetición cada vez que se volvía a organizar un grupo de manifestantes. La plaza se había llenado de grupos heterogéneos: partidos políticos, organizaciones sindicales y de jubilados y grupos sin identificación sectorial habían llegado hasta las inmediaciones del Palacio Legislativo donde iba a tratarse la reforma previsional. En medio de un fuerte operativo de seguridad que blindó el edificio, se registraron momentos de extrema tensión cuando los manifestantes intentaron cruzar las vallas colocadas en los alrededores del Parlamento.

Por los enfrentamientos, diputados nacionales de la oposición recibieron golpes y fueron rociados con gas pimienta, mientras que reporteros gráficos resultados heridos con balas de goma y piedrazos. A la diputada del FpV Mayra Mendoza le arrojaron gas pimienta a pocos centímetros de su rostro y su par Martías Rodríguez quedó inconsciente tras un golpe en la cabeza, por lo que debió ser atendido por el SAME. Aún con la sesión caída la represión siguió hasta la noche en una zona de la ciudad que parecía sitiada y tensa con los rastros de la represión.