Mientras el Poder Ejecutivo se lleva adelante las negociaciones con los gobernadores y los sindicatos para avanzar en los proyectos de reforma fiscal y laboral, en el Congreso todavía el panorama es incierto. Las espadas legislativas de Cambiemos están a la espera de que se cierren los acuerdos con los distintos sectores para comenzar a debatir el paquete de reformas que, estiman, podrían entrar al Congreso la semana próxima, siempre que lleguen a buen puerto las negociaciones que surjan de la mesa de diálogo.

Sin un texto definido todavía, en el Parlamento señalan que la reforma laboral -que la CGT rechazó ayer- comenzará a debatirse en el Senado, mientras que la reforma fiscal comenzará a discutirse en la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja.

Por el momento, en el oficialismo parlamentario aseguran que ambos debates arrancarán con la actual composición de Congreso, durante el mes de noviembre. Sin embargo, descuentan que la discusión pasará para después del 10 de diciembre, en sesiones extraordinarias y cuando la coalición de Cambiemos (aún en minoría) aumente su representación.

En los despachos oficialistas se-ñalan que con el recambio parlamentario el escenario político los favorecerá para aprobar ambos proyectos de ley. “Si bien no tendremos mayoría, después del 10 de diciembre la oposición estará más dividida y debilitada”, analizaban ayer legisladores de Cambiemos.

En la Cámara alta, con la llegada de Cristina Kirchner, el peronismo va camino a la fractura, lo que es una buena noticia para el oficialismo. El bloque que conduce Miguel Pichetto, se quedaría con los senadores con directa relación con los gobernadores. “Ellos son los principales interesados en tener buena relación con la Casa Rosada, siempre van a necesitar mantener la buena sintonía con nosotros porque si no, no habrá fondos para obra pública”, se sinceran los voceros Cambiemos..

En Diputados, donde Cambiemos pasará a tener un bloque de más de 100 diputados, la fragmentación opositora también jugará a favor de los intereses del Ejecutivo. Mientras el FpV rechazará el paquete de reformas junto con los diputados del Movimiento Evita y un sector del progresismo, la apuesta de Cambiemos es sumar al Frente Renovador y al Justicialismo.

“Los intereses electorales ya no corren, Massa está muy debilitado, si quiere volver a construir poder, está obligado a negociar, no se puede cortar solo”, celebran filas adentro de Cambiemos donde ya descuentan el apoyo del peronismo alejado del Kirchnerismo.

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