La comisaria de Comercio de la OMC, Cecilia Malmström, tuvo un argumento sencillo pero contundente para pedir que se revea la decisión de impedir la presencia de ONGs críticas de la globalización en la cumbre de Buenos Aires. Planteó que era importante que se “escuchen todas las voces”. El Gobierno tuvo que dar marcha atrás en la política restrictiva por la cual, hace diez días, denegó el ingreso a Amigos de la Tierra y el fin de semana deportó a los referentes Sally Burch (ALIA) y Peter Titland (Attac). El noruego respondió tuiteando el dibujo de Quino que ilustra estas líneas. El fundamento de Cancillería para el bloqueo había sido el contenido de los posteos de las ONG en redes sociales. Un argumento tan lineal y alejado de una mirada global como definir aumentos de tarifas porque, como dijo el ministro Aranguren, “hay un Excel que cumplir” sin medir los costos sociales.