Los momentos de crisis generan cambios. El Gobierno no sólo trató de tranquilizar los ánimos en el mercado cambiario con el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y medidas para llegar al déficit cero, sino que hubo un fuerte movimiento dentro del gabinete ante las críticas externas.

El reordenamiento del organigrama ministerial dejó a algunos ministros relegados a un cargo de secretario y a otros con más poder sobre quienes hace unos días eran sus pares. Incluso el reorganización del equipo de Mauricio Macri puso a otros actores en le escena pública y con más poder. El ejemplo más claro es Dante Sica, el ministro con menos antigüedad dentro del gabinete. El platense llegó el 16 de junio a ocupar el cargo de ministro de Producción en lugar de Francisco Cabrera, durante el recambio de Federico Sturzenegger en el Central y Juan José Aranguren en Energía. El economista proveniente de la actividad privada controlará además las relaciones laborales al rebajarse el ministerio de Trabajo a secretaría dentro de su órbita, algo que no sucedía desde la dictadura de Juan Carlos Onganía en 1966. Carolina Stanley también se convirtió en otra súper ministra con la rebaja del rango de Salud a secretaría, absorbido por Desarrollo Social, por lo cual pasará a manejar la caja millonaria de las obras sociales.

¿Apostará Macri a más cambios cuando falta un año para las elecciones presidenciales?

Un caso aparte es el jefe de Gabinete, Marcos Peña, hoy personificado como el ratón "Jerry" por el secretario de Cultura, Pablo Avelluto. "Pensar a Macri sin Peña es como pensar a Tom sin Jerry", interpretó el saliente ministro. Depende a qué línea política de la alianza se consulte surgen interpretaciones distintas. Desde el ala "salvada" del gabinete explican que Peña sigue con el mismo poder y muy cerca de la toma de decisiones del Presidente. "Lo están preservando por eso no lo exponen tanto", analizaron en Balcarce 50. El jefe de ministro salió de la escena pública desde el ajuste del gabinete y en el peor momento de la corrida del dólar. Canceló su presencia en el Senado y no asistió al acto de la UIA. Cuando habló en el Council de las Américas el 30 de agosto, el dólar había saltado a los 42 pesos. Tampoco enfrentó a los micrófonos a la salida de las reuniones en la Casa Rosada.

Los cambios incluyeron una dinámica poco habitual en la rutina de los 1000 días de gestión. Los encuentros de coordinación que encabezaban los ex vice jefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, fueron reemplazados por reuniones con los 10 ministros que quedaron. Andrés Ibarra ganó más poder al secundar a Peña. Tras la poda, salieron otros funcionarios a enfrentar las cámaras. Rogelio Frigerio, de Interior, tuvo el mayor protagonismo ante su rol de negociador con los gobernadores por el Presupuesto. Incluso se sumó a la conferencia de prensa de Macri del viernes en Mendoza. Será el más aplaudido dentro del gabinete cuando mañana el Presidente logre la foto de apoyo a la gobernabilidad junto a los 24 representantes de las provincias.

El reacomodamiento del Gobierno internamente inicia una nueva etapa cuando se acerca a los tres años de gestión. ¿Apostará a más cambios cuando falta un año para las elecciones presidenciales?