Los resultados de las PASO dejaron a la vista un escenario inesperado en el Congreso. De repetirse los números en las elecciones generales, el oficialismo perdería la mayoría propia en el Senado, que hasta ahora le permitió alcanzar el quórum y prescindir de la oposición para aprobar las leyes. En Diputados, el Frente de Todos también reduciría la cantidad de integrantes de su bloque, incluso al límite de dejar de ser la primera minoría.

Para sorpresa del Gobierno, Juntos por el Cambio se impuso en las primarias por el 40%, 10 puntos por encima del oficialismo a nivel nacional. Rápidamente se encendieron las luces de alarma en el Parlamento, en especial en la Cámara alta, donde la vicepresidenta Cristina Fernández podría menguar su poder, en caso de que esos porcentajes sean revalidados el 14 de noviembre próximo. 

En la Casa Rosada aseguran que ya trabajan para revertir esa tendencia, que, de afianzarse, complicaría los dos años que le quedan a Fernández al frente de la presidencia. También dificultaría el trabajo de articulación con la vicepresidenta y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, en el terreno parlamentario

En el Senado, se renuevan en total 24 bancas, en Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, La Pampa, Chubut, Corrientes y Catamarca. El Frente de Todos arriesga 15 y Juntos por el Cambio 9. La principal aspiración del oficialismo es retener la mayoría propia que tiene actualmente y que le permite avanzar con las iniciativas que son claves para el Poder Ejecutivo nacional.  

A excepción de Catamarca y Tucumán, el domingo último, el oficialismo perdió en el resto de los distritos en los que hubo PASO para la categoría de senadores nacionales. En Córdoba directamente quedó en tercer lugar, por detrás de la lista del gobernador Juan Schiaretti. Con ese panorama, sólo conseguiría renovar 9 de las 15 que pone en juego, por lo que la bancada del Frente de Todos pasaría de tener 41 legisladores a 35, dos menos de los necesarios para alcanzar el quórum.

La alianza opositora sumaría 14 bancas -cinco más de las que tiene que renovar-, engrosando el interbloque de 26 a 34 senadores. Ante esa paridad, la bancada oficialista, que conduce José Mayans, deberá negociar sí o sí con la oposición. Hasta ahora, sólo cuenta con el apoyo de la misionera Magdalena Solari Quintana y el rionegrino Alberto Weretilneck.  

Si bien el oficialismo evaluaba la posibilidad de perder la mayoría propia en el Senado, estimaba que iba a conservar los 120 legisladores en la Cámara baja, sin embargo ese número también está en riesgo, según los resultados de las primarias. En lugar de renovar las 52 bancas, apenas conseguiría 49, lo que dejaría al bloque que lidera Máximo Kirchner con 117 diputados.

Por el contrario, Juntos por el Cambio no sólo conseguiría renovar las 60 bancas que pone en juego, sino que además sumaría una más. En ese caso, el interbloque pasaría de tener 115 a 116 legisladores.   

No sólo el Frente de Todos corre el riesgo de tener que continuar sin alcanzar el quórum en Diputados, sino que los acuerdos con otras fuerzas políticas serán imprescindibles para instalar cada debate en el recinto. Los bloques provinciales y la izquierda -que se transformaría en la tercera fuerza a nivel nacional- podrían ser potenciales aliados en algunos temas. 

La posible reconfiguración del actual escenario en el Congreso incide de lleno en el tratamiento de varias de las iniciativas que están pendientes de ser debatidas, algunas de las cuales no tienen del todo el apoyo de Juntos por el Cambio. En los dos meses que quedan por delante hasta los comicios generales, el gran desafío es aprobar las leyes que les resultan vitales, mientras trabajan para revertir los porcentajes de las PASO.