En la Casa Rosada le bajaron el pulgar a la propuesta que impulsaron sus socios de la UCR para realizar una consulta popular no vinculante sobre la despenalización del aborto. Los principales asesores del presidente Mauricio Macri consideran que no hay que llevar adelante un plebiscito, sino que es necesario habilitar el debate en Congreso.

En la alianza Cambiemos además de haber diferentes posturas ante la problemática actual del aborto y sus consecuencias, hay diversos modos de abordarla en el terreno político. Mientras la semana pasada los senadores radicales Luis Naidenoff y Ángel Rozas presentaron una iniciativa para preguntar a la ciudadanía si está de acuerdo con que "se regule la interrupción voluntaria del embarazo" y que la misma esté incluida en la "prestación médica", desde el Poder Ejecutivo sostienen que se trata de un tema que por su trascendencia debe "discutirse en el Congreso, donde es fundamental construir consensos con todas las fuerzas políticas", según explicó a Bae Negocios un funcionario con despacho en Balcarce 50.

El propio Macri pidió el 1º de marzo último en la Asamblea Legislativa que sean los legisladores los que aborden el debate sobre la despenalización del aborto, aún cuando se encargó de subrayar que está "en favor de la vida" para dar cuenta de su postura. Sobre esta última cuestión, una fuente de la Casa Rosada señaló que "el Presidente está en contra del aborto como acto en sí pero, como buen liberal, está a favor de que cada persona haga lo que quiere con su cuerpo" y ratificó que no vetará la ley en caso de que el Congreso finalmente la apruebe.

Palabras más, palabras menos, el mandatario transmitió esa misma idea a sus diputados y senadores a fines de febrero pasado durante un encuentro en la Quinta de Olivos y los instó a que tengan libertad de acción al momento de votar. A excepción de un puñado de legisladores de Cambiemos, que apoyan el proyecto de ley de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la mayoría está en contra de la despenalización. Algo similar sucede entre los integrantes del Gabinete nacional, algunos de los cuales redoblan la apuesta y proponen "extender las penas al padre en caso del aborto", tal como días atrás sostuvo el jefe del bloque de diputados de PRO, Nicolás Massot.

"Hay un sector que quiere despenalizar el aborto y otros pensamos que habría que penalizar al hombre también y no sólo a la mujer", sentenció en voz baja uno de los ministros favoritos de Macri. Por el contrario, dos de sus pares: Pablo Avelluto, de Cultura; y Lino Barañao, de Ciencia y Técnica, se pronunciaron en público a favor del debate y la despenalización.

Aunque por ahora todo indica que la votación en Diputados será reñida y bastante más cuesta arriba en el Senado, fuentes del Gobierno sostienen que "el final del debate es incierto" y admiten que "si no hubiera tanta tensión" entre Macri y el Papa Francisco "el tema del aborto ni siquiera habría llegado al recinto".