A pesar de los recortes que anunciaron el mes pasado para reducir el déficit fiscal, en la Casa Rosada apuestan a mantener en 2019 un nivel de inversión en obra pública similar al de este año a través del plan de Participación Público Privada (PPP) y los u$s5.650 millones aportados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Con la intención de sacar del centro de la escena el debate por el ajuste que se implementará tras el préstamo de u$s50.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI), desde el Poder Ejecutivo nacional resolvieron afinar los números para evitar una merma en la obra pública. No sólo en los recientes encuentros el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y los gobernadores evitaron hacer eje en ese tema para concentrarse en la gestión y empezar a delinear lo que será el Presupuesto del año próximo, sino que además el gobierno evalúa otros modos de financiar las obras en los diferentes distritos.

Una de las primeras apuestas del gobierno de Mauricio Macri son los contratos de PPP. Antes debe conseguir que la totalidad de las provincias se sumen a la Ley Nacional, ya que, hasta el momento, sólo una decena está adherida. Sin embargo, en Balcarce 50 admiten que si bien se trata una importante herramienta para el desarrollo de proyectos de infraestructura, en el caso de algunos distritos es casi "inviable" debido a la "baja rentabilidad".

Más allá de los buenos augurios de algunos funcionarios, la actual situación le da la razón a los mandatarios provinciales que se quejan por lo bajo porque este programa no alcanzaría a suplir la inversión del Estado. La respuesta que dan en el Ejecutivo nacional es que hay varias provincias que están en condiciones de afrontar cierto tipo de obras con recursos propios. "Todas tienen más plata que en 2015. La mayoría está cumpliendo el pacto fiscal. Lo que queda es rever el modo de financiamiento", apuntaron desde la Casa Rosada.

Aunque la casi totalidad de los u$s5.650 millones que llegarán durante los próximos doce meses al país será sólo para grandes obras de infraestructura, en la administración de la alianza Cambiemos se ilusionan con que también servirá para achicar el impacto del ajuste en la obra pública en general. De esos fondos, el BID ha aportado u$s2.500 millones, el Banco Mundial u$s1.750 millones y CAF acordó líneas de crédito por u$s1.400 millones.

Dentro del Gabinete, incluso, hay algunos más optimistas que no se conforman con mantener el nivel de inversión sino que van un paso más allá. "El año que viene habrá más obras que este año", aseguró a este diario uno de los ministros.

El cálculo que sacan es más inversión y menos gastos. O, como le gusta repetir al secretario de coordinación de Políticas Públicas, Gustavo Lopetegui, al equipo económico, el objetivo es que haya más participación de la obra pública en el PBI pero menos en el Presupuesto.