El Senado vota el acuerdo con el FMI mientras el Frente de Todos busca evitar la implosión
La Cámara alta votará este jueves en el recinto el entendimiento con el organismo de crédito internacional. En el oficialismo no hay dudas sobre la sanción de la ley, más allá de los eventuales votos en contra o abstenciones de algunos oficialistas. La preocupación está puesta en el día después.
Dentro y fuera del Congreso ya piensan en el día después. Este jueves, el Senado convertirá en ley el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) -algo que dan por descontado tanto sus defensores como detractores-, pero la atención de la Casa Rosada y el kirchnerismo está centrada en evitar que el gobierno del Frente de Todos implosiones tras la votación, en medio de un escenario económico que asoma adverso.
De un lado y del otro afirman que es "insostenible" el actual vínculo entre el espacio que lidera la vicepresidenta, Cristina Kirchner, y el mandatario Alberto Fernández, que cada vez se ve más seducido por las voces de su entorno que le piden la renuncia del grupo de funcionarios que son parte de La Cámpora. La desconfianza es tan grande que quedaron atrapados en acusaciones cruzadas respecto a la responsabilidad de los piedrazos al despacho de la titular del Senado.
"Todos se quedaron calladitos en el Gobierno cuando rompieron las ventanas a pedradas", dijeron desde el "cristinismo". Cerca del jefe de Estado sostienen que no fue así y remarcaron que "Alberto le mandó un mensaje a Cristina". Algunos, con algo de malicia, aseguran que fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien le sugirió al mandatario enviar un whatsapp.
En los últimos días, el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, mantuvo más conversaciones de las usuales con Cristina Kirchner de cara a la votación del acuerdo con el FMI en el Senado. En la semana, se reunieron en el Palacio Legislativo. Según fuentes de ese espacio, el funcionario comparte la misma posición que la vicepresidenta y Máximo Kirchner sobre el entendimiento con el organismo de crédito internacional, más allá de sus declaraciones al diario español El País referidas a que “es un acuerdo que evita una catástrofe económica en lo inmediato en Argentina”.
En el recinto, ya está resuelto que los cinco senadores camporistas, Anabel Fernández Sagasti, Mariano Recalde, Martín Doñate, María Eugenia Duré y Matías Rodríguez, seguirán los pasos de sus pares de la Cámara baja. También se espera que voten en contra o se abstengan Juliana Di Tullio y Ana María Ianni, que firmaron el dictamen en disidencia; la rionegrina Silvina García Larraburu y la neuquina Silvia Sapag.
A ese listado se suma la chaqueña María Inés Pilatti Vergara y el jujeño Guillermo Snopek, que el martes último estuvieron reunidos en el tercer piso con el neuquino Oscar Parrilli, junto al politólogo belga y presidente del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM), Eric Toussaint. Un piso más arriba, el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando "Chino" Navarro, deambulaba apurado por los pasillos del edificio camino al despacho de un opositor.
Ese mismo día, del otro lado, Massa mantuvo un encuentro con Máximo Kirchner y otros referentes de La Cámpora. Fuentes de la agrupación kirchnerista confirmaron el cónclave, pero subrayaron que se trató de una de las tantas reuniones que suelen tener en el marco del trabajo parlamentario. En tanto, desde el entorno del titular de la Cámara de Diputados desmintieron que ambos dirigentes se hayan juntado a conversar.
A esta altura, a cada uno de los socios del Frente de Todos les preocupa cómo quedará el espacio luego de que por segunda vez el kirchnerismo le diga al presidente en el recinto que no está dispuesto a acompañarlo en el acuerdo con el FMI y en todo lo que eso implica.

