En medio de la campaña electoral y la resistencia de un sector de la Iglesia salteña, el presidente Mauricio Macri participó ayer en Salta de una misa celebrada en el marco de la tradicional Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro.

Dos semanas antes de su llegada a la capital provincial, el jefe de Estado había tomado un primer contacto con ese tipo de manifestación de religiosidad popular a través de su esposa, Juliana Awada, que a comienzo de septiembre viajó a la provincia norteña para ir a rezar a la Virgen del Cerro, junto a su hija Antonia y la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley. Aunque se trata de eventos religiosos diferentes, ambos tienen en común que convocan multitudes.

Desde el Gobierno señalaron que Macri acudió a la misa simplemente porque fue invitado por el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, luego de que Awada pasó por la provincia para orar. Sin embargo, esa invitación se dio en medio de críticas de otro sector de la Iglesia por considerar que se daba en el contexto de la crisis económica y las actividades proselitistas del mandatario. El primero en alzar la voz fue el sacerdote salteño Raúl Méndez, quien mediante un un comunicado manifestó su "oposición a tan inoportuna visita" y subrayó que "su presencia será una provocación".

En la catedral y ante cientos de fieles, el jefe de Estado escuchó sorprendido el mensaje de quien lo había invitado. "Mauricio, has hablado de pobreza, llévate el rostro de los pobres, que son argentinos, dignos, respetuosos y merecen que nos pongamos de rodillas delante de ellos", apuntó Cargnello.

"Y lo que voy a decir vale para todos. Aquí tenemos también un candidato a vicepresidente, que es nuestro Juan Manuel [Urtubey]; dos candidatos a gobernador; el señor intendente; el señor vicegobernador. Cuando empezó usted dijo voy a luchar por la pobreza cero. ¿Qué puede decir Salta ahora? Le da rostros a la pobreza", agregó el arzobispo de Salta, apuntando hacia el Presidente, que estaba en la primera fila junto a la Primera Dama; el mandatario local y actual candidato a vicepresidente por Consenso Federal, Juan Manuel Urtubey; y su esposa, Isabel Macedo.

Cargnello concluyó: "Quiero agradecer la presencia del señor Presidente. Así como hemos palpitado el sentido de la iglesia, él es el signo de la patria. Quiero decirle lo siguiente: usted le dijo a todos los argentinos que se había sentido golpeado y en el clima de ese golpe, voy a hablar de corazón a corazón, quiso venir aquí. Ha venido a un buen lugar, a encontrarse con el Señor. Y Dios no hace las cosas mágicamente, sino que transforma el corazón y provoca la libertad".