Desde que una jueza decretó, en diciembre de 2015, su quiebra hasta la actualidad, la avícola Cresta Roja vivió numerosas situaciones de crisis, pero esta vez, denunciaron sus trabajadores, "va en serio". La empresa tiene frenada parte de su producción desde hace tres semanas y no puede precisar cuándo la retomará.

En ese contexto de crisis, los delegados advirtieron que parte de la planta todavía no terminó de cobrar sus sueldos de diciembre y también se adeudan bonos de fin de año y vacaciones. Ante esta situación, el último viernes salieron a la calle para decirle "no al vaciamiento" de la empresa que desde octubre de 2016 está en manos de Proteinsa, una compañía compuesta por Ovoprot, Tanacorsa y Grupo Lacau. Sin embargo, los trabajadores no llegaron muy lejos: apenas pisaron el Obelisco porteño para comenzar con la protesta, la Policía de la Ciudad los desalojó con golpes y gas pimienta.

La situación compleja de la firma viene de años y el gobierno de Vidal había conseguido un auxilio

La avícola, a la que propio macrismo tomó como símbolo de la recuperación económica de la Argentina, no pudo levantar cabeza desde que en 2015, entonces en manos de la familia Rasic, empezó con los despidos y retrasos en el pago de sus salarios, lo que derivó en su quiebra y posterior venta. Según contaron los delegados a BAE Negocios, "hoy no hay pollos para faenar ni alimento para el engorde de los que ya están", y hasta aseguraron que los propios dueños de la compañía son quienes los instan a salir a la calle a protestar para que el Gobierno "le dé un salvataje a la empresa", que tiene una planta de 2200 empleados.

Las soluciones en los últimos dos años fueron parciales y ahora temen que haya despidos

Paralelo este reclamo, está pendiente el de 500 ex empleados que no fueron reincorporados tras la venta de la compañía, y el del pago de parte de las indemnizaciones de los trabajadores, que tras el cambio de manos de la empresa perdieron su antigüedad. En las próximas horas, los empleados de la avícola fundada en 1959 se reunirán en asamblea para discutir de qué forma siguen con el reclamo. Temen, así lo manifestaron a este diario, que "el vaciamiento se profundice en las próximas semanas" y se queden "todos en la calle".