Una vez por semana Alberto Fernández lee minuciosamente cada detalle de las encuestas que le acercan a su escritorio. Ojea no sólo la curva de su imagen y de la gestión presidencial sino también el nivel  de aceptación o rechazo de la cuarentena. Con el correr de las semanas comenzó a preguntar por las preocupaciones de la sociedad. 

El efecto político de volver a un estricto el aislamiento en el AMBA implicará un desafío tanto para Alberto Fernández, como para Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta. Cada uno da la pelea desde su distrito y hoy tienen el desafío más difícil en los seis meses de gestión

El triunvirato mostró unidad en la toma de decisiones desde que la curva de contagios tuvo como epicentro al AMBA. La extensión de la cuarentena despertó algunos desencuentros de metodologías. "Las tres jurisdicciones han acordado en avanzar en mayores restricciones a la movilidad que permitan una fuerte merma en la circulación", aclararon desde Presidencia al descartar supuestas divergencias. 

El desafío de convencer a la sociedad de que la salud está por encima de la economía tendrá sus frutos en los próximos 15 días. "Es más alto el costo político de tener saturación de hospitales y fallecidos", analizaron desde La Plata. El gobernador mostró siempre una mirada más restrictiva del aislamiento, no por diferencias políticas con la Ciudad, sino por las realidades diferentes en su territorio que tiene una población de 15 millones de personas.

En el entorno de Kicillof repiten una frase con la que buscan desterrar cualquier enfrentamiento político. "No existen soluciones porteñas para los problemas bonaerenses", señalan cada vez que se consulta por las miradas desde un lado y otro de la General Paz. 

El gobernador cree que la prioridad está en los datos del mundo respecto al coronavirus.  "Nos muestran que no hay debate. Entendemos la ansiedad y la angustia de la gente pero no hay espacio para que el Estado haga otra cosa más que cuidar la salud", reiteraron cerca de mandatario. 

Desde ambos lados políticos aseguraron que las diferencias se terminaron cuando se conocieron los números de esta semana que marcaron un récord de contagios y fallecimientos. Tanto la Ciudad y la Provincia habían acordado que la determinación de hacer una cuarentena más estricta iba a depender de los datos sanitarios.

A horas de cumplirse los 100 días de aislamiento, la Ciudad aseguró a Bae Negocios que "no es prioridad" el costo político de endurecer las restricciones desde el 1° y 17 de julio. "No se está pensando en nada de eso. Las decisiones se toman priorizando 100% la pandemia y cómo hacer que esto afecte lo menos posible a la gente que está haciendo un esfuerzo inmenso", dijeron a este medio desde el entorno de Rodríguez Larreta.

Los encuestadores hablar no sólo del costo sino también del rédito político de la pandemia. "Depende de la eficiencia de las medidas que se tomen durante la cuarentena, no sólo de la salud sino también de la economía. La pandemia es una tragedia y tienen costos inevitables", analizó el analista político Raúl Aragón en diálogo con este medio. 

Para el encuestador,  "las tragedias suceden por encima de la voluntad de los gobiernos y los costos políticos están relacionados también con la tolerancia de la sociedad a la cuarentena".