El segundo año bajo pandemia impacta sobre los acuerdos salariales en razón de actividad, recuperación, prudencia en inversiones empresarias como también por la incertidumbre del Coronavirus a corto plazo.

Ya en el último tramo del segundo mes de 2021 los trabajadores registrados del país, con algunos acuerdos alcanzados, son testigos de la dispersión salarial, un clásico según pasan los años y se deteriora el ingreso real.

Ese fenómeno agrava tensiones al compás de la inflación, hecho que ocupa al Gobierno y preocupa a los sindicatos con menos poder de fuego para negociar.

El análisis revela mayor gravedad en los fuera de convenio y la sombra del desempleo acuciante en paralelo a la incertidumbre de cómo evolucionará o mutará el Covid.

A la problemática de la puja por un salario con algo de poder adquisitivo se suma el aumento de la contratación informal de 2020 y hasta los despidos “sellados en escribanías”, entre los efectos corrosivos como informó en su momento este diario.

Por un análisis más amplio con la opinión de especialistas, BAE Negocios consultó a economistas, abogados laboralistas y expertos en empleo para estimar qué nos aguarda en cuanto a las mesas paritarias y la dispersión de sueldos.

Bajo la fiebre inflacionaria tiene vigencia lo que alguna vez reseñó el dirigente de Camioneros Hugo Moyano en 2015,“lo que preocupa es cuando vemos la inflación de las góndolas, esa es estadística real”.

“El contexto marca diferencias y dispersión”

Daniel Artana

Economista jefe en FIEL

“La llamada dispersión salarial depende de varias cuestiones y desde esa mirada debemos considerar que las negociaciones paritarias del corriente año van a seguir en la misma tónica que ofrecieron para sus últimas ediciones.

En efecto, cada discusión de salarios y convenios va estar enmarcada con lo que ha sucedido en términos de la actividad económica. Algunos sectores van a estar muy golpeados y otros que si bien tuvieron que asimilar la paralización de labor sin embargo han logrado una recuperación muy rápida aún el tiempos de pandemia aparecen en escena.

Es el caso de la construcción, una labor industrial que se considera motor de otras actividades del rubro.

En ese segmento los indicadores verifican que, respecto a 2020, también otras áreas industriales ofrecen una gama de recuperación apreciable. No obstante otros sectores están complicados atravesando un momento difícil desde hace tiempo, enumeramos al área de servicios y allí al comercio, hotelería y gastronomía entre otros.

Dicho contexto va a marcar una dispersión salarial, además por citar otro caso concreto las personas no se mueven de un empleo a otro con rapidez o acceden a cambios de actividad velozmente rumbo a las áreas que lograron una recuperación más dinámica en tiempos de la crisis Covid.

En los sectores que lograron fortalecerse nuevamente pese a la pandemia se apreciarán mejores aumentos de salarios para este año. Lo expuesto desde líneas generales implica disparidad y va a marcar las discusiones paritarias de los meses que restan de 2021”.

“La magia de la convertibilidad”

Eduardo Crespo

Economista y politólogo. Profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro y de la Universidad Nacional de Moreno

“Para tomar un período a modo de ejemplo, la evolución de los salarios reales en Argentina entre 1974-2013 permite apreciar un efecto salarial como costo y baja incluyendo un mayor desempleo en convertibilidad. Lo cual en trazos simples hace pensar que la magia no existe contra la inflación y sí es concreta la puja distributiva.

Añadimos entonces un breve comentario sobre la estabilidad en tiempos de la convertibilidad, interpretamos allí que dicho fenómeno se basó en 5 pilares. En primer lugar el tipo de cambio fijo que amuró los costos para los productos importados y costos de oportunidad para los bienes exportables.

El segundo es la desindexación que desactivó la inercia, el tercero radica en que el desempleo nunca bajó del nivel de un 13%, para referirnos al cuarto pilar hablamos de la apertura comercial, la cual coloca un techo máximo a las transables.

Y sobre el quinto elemento de estas bases que reseñamos la estabilidad, en época del 1 a 1 citamos como determinante a la apreciación cambiaria. La misma que amortigua la puja al tener un efecto positivo sobre el salario y la rentabilidad, al menor de corto plazo, en productos no sujetos a la competencia internacional.

Nada muy difícil de entender, salvo que se piense como el ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, en cuanto a que el tipo de cambio y las tarifas no influyen sobre la inflación”.

“Entre prudencia e incertidumbres”

Victoria Giarrizzo

Investigadora del IIEP-Baires UBA

“Más allá de considerar que la dispersión salarial suele ser un fenómeno del país año tras año, posiblemente para este 2021 percibimos que no es improbable que se aprecie cierto grado de homogeneidad. Lo impulsan por un lado la toma de conciencia de la situación sobre todo de las pymes y la consabida prudencia que trajo consigo la pandemia.

No obstante el sector de trabajadores que afrontarán un año más complicado para sus mejoras de sueldo son los que se desempeñan fuera de convenio. La economía ilustra sobre un desempleo creciente, que si bien para este año puede atenuarse algo, no alcanza a suprimir la amenaza de perder un empleo que siempre está.

En cuanto a impacto de la pandemia en economía, vemos que las empresas atraviesan un proceso de recuperación, el cual en no pocos casos va a demandar mucho tiempo.

Tal circunstancia se desarrolla lentamente sin dejar de mencionar que existe la incertidumbre en cuanto a cómo va a evolucionar el Coronavirus.

De allí que los empresarios tanto a la hora de invertir como para generar empleo lo están haciendo con mucha prudencia. Por esa misma cautela los acuerdos por sueldos van a tener una parecida tónica. Sin dejar de considerar que algunas organizaciones sindicales cuentan con mayor peso para sus negociaciones, estimamos que se harán efectivos acuerdos sin las diferencias o brechas de otros años donde hasta se apreciaba que diferentes gremios pugnaban por lograr mejores paritarias que otras organizaciones de representantes de trabajadores.

Si bien la dispersión salarial en el mercado laboral argentino como un fenómeno reiterado, es muy alta y quizas podría tener alguna reducción para este 2021".

“Sin techos y con discusión abierta”

Luis Roa

Abogado laboralista, secretario académico de Relaciones del Trabajo (UBA)

“En un contexto como el actual es complejo medir la dispersión salarial porque se ha perdido en gran medida el marco de referencia de lo que debiera ser un salario digamos justo, ya sea medido por sectores, actividades e incluso por establecimientos.

Desde el punto de vista de una política pública de ingresos eso no es bueno, porque tiende a heterogeneizar la fuerza de trabajo y los ingresos.


Eso se agrava aún más con el descontrol de precios que hay, que pulveriza el poder adquisitivo de las y los trabajadores que no pueden sostener el acceso a la canasta básica de alimentos. Recordemos que no es lo mismo el impacto sobre el salario que tiene una canasta básica para los sectores mas desfavorecidos salarialmente, que para los que ganan por encima de la media: para los sectores más bajos el salario se consume casi todo en gastos de subsistencia.
En esto es imperativo que el Gobierno, además de garantizar paritarias sin techo, abra el juego a una discusión mas amplia sobre una política de ingresos que incluya además la cuestión de los precios de los bienes y servicios públicos, luz, gas, teléfono, internet, agua, transporte, educación y salud”.

“Atentos a la evolución de la economía”

Matías Ghidini

General Manager de Ghidini-Rodil y autor del libro, “Mi Trabajo Ahora”

 

“Para referirnos a salarios y sobre todo en el caso de los trabajadores fuera de convenio debemos recordar que desde 2018 y 2019 el salario real perdió ante la inflación. En 2020 pandemia de por medio y a fuerza de la recesión la situación quedó casi empardada.

Al abordar 2021 se debe considerar las grandes empresas multinacionales, siempre para el caso de los trabajadores fuera de convenio, estiman una mejora en los sueldos del 40% en cuanto a una inflación que perciben en el 43%.

Por ende ante las evaluaciones para el corriente habrá una nueva caída del salario real frente al incremento sostenido de los precios, fenómeno que se verificaría en el 3 año de los últimos 4 como también que para el período 2018/2021 los sueldos no superaron a la inflación.

Incluso el panorama incluye la perspectiva inflacionaria del Gobierno que, se asume, no se cumplirá, hay proyecciones que colocan la inflación por encima del 50%.

Cuestiones a tener en cuenta: primero que siguen existiendo diferencias sectoriales significativas, hablamos de comercio electrónico, tecnología, logística y agroindustria por citar algunos rubros.

También pueden existir rubros donde la situación económica alcanzó recuperación concreta y lleguen a mejores acuerdos. Más allá del plano heterogéneo de las paritarias es de esperar un escenario de revisiones permanentes. Históricamente las compañías definen dos revisiones: Una en marzo/abril y otra en octubre/septiembre. Con la inflación de los últimos tiempos esa dinámica se incrementó. La última cuestión a tener en cuenta es que siempre existe un juego y equilibrio entre las inquietudes por las mejoras de sueldo y por las de mantener el empleo.

En 2020 con la situación hipercrítica de la pandemia, desempleo y pocas chances de acceder un trabajo se privilegió el empleo. Con el descenso de contagios los sectores tuvieron cierta apertura y la expectativa salarial también creció. Para finalizar diría que hay que estar muy atentos a la evolución de la economía Argentina y apreciar una posible salida de la recesión profunda.

De ser así se habilitará la discusión salarial, caso contrario de suceder una marcha atrás que derivaría en una situación crítica de desempleo. No está definido todavía, pero de darse este ultimo caso la discusión por sueldos y convenios volverá a quedar postergada".

“Las paritarias 2020 dejan huella”

Carlos Marín

Abogado laboralista, experto en Derecho Sindical

“Sabido es que, la inflación del año 2020 ha sido del 35,6% y en esa dirección hay algunos sindicatos que en el global superaron ese margen. Entre ellos podemos nombrar a los Operadores de Pulverizadoras; Químicos (trabajadores de baterías); Aguas y Gaseosas; Textiles; UOM; Portuarios; Azucareros; Neumático y Bancarios.

A partir de este último, las entidades gremiales más importantes, negociaron por debajo de la inflación. De un total del muestreo de 27 sindicatos, solo 9 estuvieron por encima de la inflación y tutelan al 80% de los trabajadores en situación de legalidad.

O sea que,aproximadamente, entre el 25 al 30% de los trabajadores han recibido un aumento acorde a la inflación o más aún.¿Es la pandemia la que ha afectado los aumentos salariales?

Algunos dirían que si. Sin embargo las negociaciones salariales no están muy distantes de lo que ocurre en “tiempos normales”. Así que, aquellos que tienen poder de conflicto han logrado los mejores mejores aumentos salariales, como siempre ha sucedido.

Consideramos que la extraña excepción de esta lista es el Sindicato de Camioneros que ha quedado fuera de los 9 que superaron la inflación. La pregunta inmediata es si se debe a la Crisis Covid y es difícil establecerlo, pero nos inclinamos por una cuestión política que de razones sobre salud pública.

En este sentido asoma extraño que siendo uno de los gremios que más poder de fuego tiene, no haya logrado un acuerdo superior a la inflación, sobre todo teniendo bajo su representación actividades esenciales, más allá si está o uno en el listado del gobierno.

Camioneros tutela a los trabajadores de la recolección de residuos; transporte de alimentos y logística entre otros sectores de importancia para la comunidad.

Siendo uno de los primeros en cerrar la paritarias, sino el primero y, como gremio fuerte, pareciera ser que quiso fijarle un techo a la negociación, de acuerdo a las perspectivas por aumentos salariales que esperaba el gobierno.

Tales expectativas no se cumplieron y Camioneros terminó retrasado respecto al incremento sostenido de los precios”.

 

“Recuperación para el crecimiento”

Matias Barroetaveña

Ex secretario de Empleo. Director del CEM

“Durante los 4 años del gobierno de Cambiemos la caída del salario real fue en promedio de un 20%, deterioro que se continuó durante el 2020 a partir de la crisis Covid.

Esta situación, sumada a la pérdida de puestos de trabajo, no reflejada plenamente en el índice de desempleo debido a la caída de tasa de actividad, explica que la Argentina haya pasado de un 25,7% de pobreza en el segundo semestre del 2017 a un 40,9% de pobreza en el primer semestre del 2020.

El ritmo inflacionario de los últimos meses en alimentos abre un nuevo frente de preocupación al impactar de lleno en la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que marca la línea de indigencia o pobreza extrema. Según el INDEC, la CBA aumentó un 45,5% en 2020, muy por encima de la inflación promedio, por lo que las proyecciones de pobreza e indigencia encienden alarmas y empujan a establecer un acuerdo de precios y salarios.

Para el 2021, las negociaciones colectivas nos ofrecen una oportunidad para avanzar en una recuperación de los ingresos y, al mismo tiempo, recomponer la demanda en el mercado doméstico. La constitución del Consejo Económico y Social (CES) cobra un importante rol en el contexto actual al fomentar, incentivar e institucionalizar el diálogo social y tripartito de largo plazo.

A ello se suma la continuidad del Consejo del Salario, fundamental para establecer una pauta y un piso salarial que logre traccionar el ingreso. También cobra relevancia la Paritaria Nacional Docente para recomponer el sueldo de uno de los sectores más postergados y que se verán expuestos en términos sanitarios a corto plazo.

El 2021 debe dar inicio a un ciclo de reactivación económica con el trabajo y la producción como ejes ineludibles y el salario como principal motor del consumo interno. Para ello resulta imperioso discutir en qué situación se encuentra cada sector de la economía y su cadena de valor, evaluar costos y márgenes de ganancia a futuro, en función de mejorar las condiciones laborales de nuestros trabajadores, generar empleo y reducir la pobreza e indigencia”.

“Sueldos que no alcanzan a los precios”

Tamara Bezares

Abogada laboralista, titular de Estudio Bezares Parrotta y Asociados

“Pese a las medidas de protección del empleo, impulsadas por el oficialismo y los acuerdos paritarios alcanzados por algunos gremios, durante este 2021 la clase trabajadora deberá seguir pujando por conservar su fuente laboral y aumentar sus ingresos. Recordemos que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) que hoy se encuentra en $20.587,50 apenas recibió un aumento del 22% y en marzo llegará a $21.600 muy por debajo del aumento de precios.
Los incumplimientos de las cláusulas de revisión paritaria de los acuerdos 2019 han sido la regla durante este 2020 y no la excepción. Y para este 2021 si el Estado no logra cumplir con su meta inflacionaria del 29% se avizora un cuarto año de pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores ya que no se logra subsanar el desfasaje entre los incrementos salariales y la vertiginosa suba de precios.
Por su parte, esta imposibilidad de negociar un aumento por encima de inflación radica también en el impacto que tal concesión produciría en la estructura de costos de la pequeña y mediana empresa encontrándonos con sectores críticos (como el turismo) que recién negociaran sus paritarias en abril. Otros gremios, como las trabajadoras de casas particulares hoy cobran menos que el SMVM y donde el aumento de la paritaria debería ser del 100%.
A la problemática de la puja por un salario que permita conservar el poder adquisitivo a los trabajadores se suma el aumento de la contratación informal durante 2020 que incluyó también despidos y salarios arbitrarios como moneda corriente”.

“Un tipo de cambio estable para mejorar”

Hernán Herrera

Politólogo y docente de Flacso

“En la medida que se pueda controlar el tipo de cambio logrando estabilidad, en términos reales, es posible que la industria recupere niveles mejores incluso que 2019, cercanos a los números/promedio de 2018. De suceder ese fenómeno el empleo mejora y los acuerdos paritarios probablemente estén por encima de la inflación.

Cuando estas circunstancias tienen lugar, hablamos de la mejora industrial y por ende en los sueldos de ese rubro para empleados sindicalizados, el resto aún sin esa condición gremial también mejora.

Hablamos de los grupos de trabajadores fuera de convenio, donde se incluye hasta a los monotributistas. De suceder la recuperación de la economía este fenómeno será apreciable.

Venimos de niveles muy bajos y eso también juega para que alguna recuperación sea posible. La gran pregunta es: Hasta qué niveles puede llegar y bajo qué variables, pensando en una sustentabilidad a futuro y con bases sólidas.

Queda por verse también cómo se van a recuperar los sectores más castigados por la pandemia. Como también los sectores vinculados a las exportaciones, hablamos de aceiteros, siderúrgica, químicos y las áreas más sindicalizados como las automotrices pueden tener una recuperación apreciable.

Las claves se cifran con precisión en lo referido al tipo de cambio y su estabilidad como también de no pocas variables que deberán tener sustento”.

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