La reactivación que muestra Brasil en este 2017 tuvo un motor excluyente, la inyección hasta agosto pasado de u$s13.000 millones al consumo al liberar para el uso el Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS), el ahorro que genera el trabajador como pago de indemnización. Fue tan exitoso el plan que en agosto se liberaron otros u$s2.000 millones más. De tal manera, en un año y para reactivar la economía, el presidente Michel Temer utilizó u$s15.000 millones que habían ahorrado los trabajadores como indemnización por despido o jubilación. Ese sistema de capitalización de la indemnización a cargo del trabajador es el que propone el gobierno de Mauricio Macri como parte de la flexibilización laboral para abaratar el despido de empleados. En Brasil el FGTS fue utilizado para financiar la inversión productiva con créditos baratos. Ahora ya no tienen ni fondos para la inversión ni ahorro para el futuro de los trabajadores, pero podrán mostrar una economía en crecimiento y decir que fue el éxito del brutal ajuste fiscal y la pérdida de derechos laborales.