El Gobierno se embarcó en una pelea frontal contra su principal activo político, los jubilados y quienes están próximos a serlo, que fueron su electorado más sólido. Y lo curioso es que lo hizo para, en el mejor de los casos, conseguir una reducción de sólo el 0,5 por ciento del déficit fiscal. Las explicaciones fueron tan poco detalladas que es complejo saber si esa medida se adoptó porque no tiene otra idea para ajustar o porque es parte del paquete recomendado de los organismos internacionales de crédito. En cualquier caso, Cambiemos está yendo en contra de la idea básica de consolidar el respaldo de los sectores que lo acompañaron con el voto e inaugura con errores, presión, prepotencia y fuerzas de seguridad en la calle la etapa de ajuste duro e impopular. Después del traumático proceso parlamentario de los últimos días, nada augura que lo que viene vaya a ser más fácil para el oficialismo.