El juez federal Claudio Bonadio homologó el acuerdo con el financista Ernesto Clarens, cercano al kirchnerismo, para que se convierta en imputado colaborador, en el marco de la causa que investiga supuestas coimas en la obra pública durante el gobierno anterior.

Bonadio finalmente lo aceptó como arrepentido luego de que la semana pasada el fiscal del caso, Carlos Stornelli, armara el acuerdo y poco después solicitara su detención. El dueño de la financiera Inverness se presentó ayer ante Bonadio y por el momento permanece en libertad.

Clarens había firmado el acuerdo con el fiscal hace dos semanas, pero ante la falta de aprobación del juez, Stornelli solicitó su detención la semana pasada. Ante ese pedido de arresto, el financista se volvió a presentar en Tribunales y formuló una nueva indagatoria en la que aportó más información y detalles relacionados con la causa, originada en los cuadernos que escribió Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta.

El imputado está vinculado al ex presidente Néstor Kirchner y también se lo investiga en la causa por lavado de dinero en la que está detenido el empresario Lázaro Báez, por los movimientos de dinero realizados a través de la financiera "La Rosadita".

Se le endilga el manejo de los fondos de la provincia de Santa Cruz y es una pieza clave en la estructura financiera que rodea a los Kirchner y Báez: a través de él la Justicia busca establecer el destino del dinero ilegal.

Por otra parte, el fiscal Stornelli dictaminó a favor de la libertad de Néstor Otero, dueño de la empresa TEBA, la que tiene la concesión de la terminal de ómnibus de Retiro. Preso en el penal de Marcos Paz, Otero solicitó su prisión domiciliaria en virtud de superar los 70 años que fija la ley para alcanzar ese requisito y también porque padece de problemas de salud. Bonadio ya indagó a más de 50 personas, entre ellos, ex funcionarios, empresarios, choferes y financistas, y se prevé que de un momento a otro defina si dicta los procesamientos por el delito de asociación ilícita.