Si algo quedó claro en la última semana es que al Gobierno nacional no le importa otra cosa que garantizar un triunfo en octubre, en busca de la triple reelección de Mauricio Macri en la Presidencia, María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos y Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad de Buenos Aires, cuna política del Pro.

Ni los berrinches del radicalismo, ni los desplantes de los gobernadores aliados que decidieron separar sus comicios para evitar un efecto lastre de la imagen del gobierno nacional perturbaron el objetivo central: octubre es lo único que está presente.

La literatura acerca de los motivos por los cuales Macri sigue mantiendo la posibilidad de reelección es variada: desde la cuestión emotiva -"está haciendo un esfuerzo para cambiar el país, le creo, tiene buenas intenciones"- hasta lel rechazo a la alternativa del triunfo de un candidato peronista o, pero, el regreso de Cristina Fernández. Las encuestas que proyectan la intención de voto, en estos días, son amplias pero coinciden en que existen dos tercioes definidos: uno que vota a Macri y otro que votaría a Cristina, y otro tercio más difuso que puede cambiar el comportamiento según quiénes sean los candiatoa finalemente. ¿Es posible que el discurso del rechazo al regreso de Cristina siga funcionando cuando se estén cumpliendo tres años y medio de la gestión de Cambiemos? Puede ser, pero el oficialismo ya esá probando las variantes para fortalecer los dos extremos del relato oficialista: el emotivo y el racional.

La reaparición de la primera dama, Juliana Awada, en un actividad junto a la gobernadora Vidal ya es un indicio; pero si se le suma que visitaron Puerta de Hierro en La Matanza, corazón de peronismo conurbano, se potencia la intencionalidad de meterse en el núcleo duro opositor con el sello de la imagen de Vidal y la venia de Macri, a través de Juliana. Claro que habria que anotar en rojo que eligieron visitar una empresa familiar de calzado, una de las industrias más afectadas por la apertura de la importación y el impacto de las subas de tarifas.Macri no está dispuesto a descuidar el territorio "propio" como la ciudad de Buenos Aires y comenzó a mostrarse más seguido con Larreta, que expone al jefe de Gobierno a tener que salir también a dejar el bajo perfil que cultiva en tiempos de crisis de la economía nacional.

La campaña "racional" explicando el comportamiento de la variables económicas comenzó a oscilar entre el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui; el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris. El gran ausente, por ahora, el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

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Gabriela Granata

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