Sobre los ecos de la visita del presidente electo Alberto Fernández a la CGT, el movimiento obrero abre un nuevo capítulo de "reperfilamiento". Para la central de Azopardo, las dos CTA e incluso los movimientos sociales, se abrió el juego respecto de qué dinámica deberán asumir para emerger de la crisis bajo mandato del Frente de Todos. La piedra fundamental la colocó uno de los jefes de la CGT, Héctor Daer, al remarcar que "son parte" del gobierno que viene.

En cuanto al pasado reciente, regresa otro clásico sindical bajo la etiqueta de "qué hiciste tú durante la era Cambiemos", puertas y rencillas hacia adentro. Para el canillita, referente del Frente Sindical (Fresimona) y canciller -entre dialoguistas, moyanistas, dialoguistas y otros- Omar Plaini existe un punto inevitable de consideración: los dos proyectos de país a la vista, el de Cambiemos en fin de ciclo y el que encarnó Alberto Fernández con el peronismo para llegar al poder. "No hablaré de otros compañeros, no es mi forma. Cada uno sabe cómo actuó en estos últimos cuatros años, donde un gobierno se va con 5 millones de nuevos pobres y volvieron a endeudar al país", le expresó a BAE Negocios, aún en dicho escenario la apuesta es una vez más a la unidad del movimiento obrero.

El escenario incluye a los sindicatos que deberán afrontar la industria arrasada, como la UOM, Uocra, Smata, Textiles, Calzado, entre otros, quienes pensaron que " Cambiemos había llegado al poder, de mínima, por 8 años" y quienes desde la "pata sindical" que se agrupó en las 62 Organizaciones alineadas al oficialismo que triunfó en 2015, no tuvieron pudor para subir al palco de Tucumán junto a Alberto Fernández, pares sindicales y empresarios, como también para asistir al "viernes histórico" pasado.

El primer paso del Pacto Social está dado, sin ninguna casualidad tuvo lugar durante una huelga docente y nacional por 24 horas por la represión en Chubut, con la prédica de la Iglesia y por ende el Papa Francisco respecto a que "no existe una pobreza inevitable" y otros tópicos específicos del mundo laboral. Para tomar dos ejemplos concretos: la paritaria de los ferroviarios (ver nota abajo) y el conflicto de Massalín Particulares en Goya con 220 trabajadores despedidos en el sector del tabaco. Ambos bajo conciliación obligatoria decretada por la secretaría de Trabajo, ambas bajo el manto de "fin de ciclo" que endosará ambos diferendos al nuevo gobierno que asumirá el 10 de diciembre. Si de señales se trata en cuanto reclamos de arranque, el líder de UPCN, Andrés Rodríguez, ya sentenció que no habrá pedido de bono de fin de año o suma adicional para Alberto Fernández "porque las cosas están muy mal". En tono similar, palabras más palabras menos, también se pronunciaron desde el MASA al comando de Omar Viviani más de 20 organizaciones.

Allí consideran que reeditar el pacto social que articuló Juan Perón. Si un perfil más atraviesa a la CGT es el deseo manifiesto del futuro presidente para convertir a esa casa "en una usina capacitadora de los trabajadores". Léase, una inevitable/amable versión de las reformas que el mundo laboral demanda sobre todo a países en desarrollo.

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