La sesión especial para debatir la reforma previsional en la Cámara de Diputados fue levantada hoy en medio de un escandaloso marco, que incluyó serios incidentes en las afueras del Congreso, y gritos, empujones e insultos dentro del recinto.

El clima de tensión se vivió dentro y fuera del edificio del Congreso, blindado con un gigantesco operativo de seguridad dispuesto para frenar a los manifestantes convocados en las inmediaciones para protestar contra la reforma que -según denunciaban- recortaría los ingresos de los jubilados y beneficiarios de la AUH.

Al poner en duda la cantidad de diputados con los que el oficialismo alcanzó el quórum y criticar que el tiempo reglamentario de demora respecto de la hora de convocatoria se había excedido, los legisladores de la oposición reclamaron la suspensión del debate apenas comenzado.

Inclusive se produjeron momentos de extrema tensión cuando varios diputados del Frente para la Victoria se le acercaron al presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, cuando éste insistía en dar luz verde a la sesión en un contexto de “violencia institucional” puertas para afuera del Palacio Legislativo.

En un arrebato de furia, el diputado Leopoldo Moreau le gritó “pelotudo” a Monzó, quien amagó con responderle con golpes de puño, pero fue contenido por sus secretarios para evitar que la situación pasara a mayores. 

Minutos después, el jefe de bloque del PRO, Nicolás Massot, caldeó aún más los ánimos al señalar, con la voz en alto, que “los gritos y patoterismo no son democráticos”, y pidió a la oposición que ocupe sus bancas para dar el debate.

Al dirigirse a Monzó, la jefa del bloque del Frente Renovador-UNA, Graciela Camaño señaló: “Presidente, no siga pasando vergüenza, no tiene quórum, en el reglamento no va a encontrar nada”.

En medio del escandaloso escenario que tomaba temperatura a cada minuto que pasaba, la líder de la Coalición Cívica y diputada oficialista, Elisa Carrió, pidió levantar la sesión especial al considerar que no estaban dadas las condiciones para proseguir. “Lo peor que puede hacer una cámara de Diputados es sesionar en este ambiente de violencia que no ha sido generado por el interbloque de Cambiemos”, dijo Carrió.

En ese sentido, sostuvo: “La violencia se opone a la Constitución y la paz, y como nosotros rechazamos a violencia, yo le pido al señor presidente que levante esta sesión escandalosa”. “Nosotros no vamos a contestar a su violencia con nuestra violencia”, apuntó y desafió a la oposición: “Vamos a ganar esta votación, esta semana o la otra. Va a haber compensación a los diputados”, ante los gritos y quejas de legisladores de la oposición.

Anteriormente, el oficialismo había logrado un dudoso y momentáneo quórum para debatir el proyecto oficial luego de más de media hora del horario de convocatoria, lo cual fue advertido por la oposición como un hecho antirreglamentario.

La diputada nacional de Libres del Sur Victoria Donda, quien el día anterior sufrió heridas en su tobillo por parte de personal de fuerzas de seguridad, denunció: “Estaban sentados diputados que no podían estar porque no habían jurado”. Se refería a Astrid Hummel y al porteño Jorge Enriquez, el reemplazante de Joanna Picetti, quien fue impedida por la Justicia para asumir su banca por una causa de maltrato infantil.

Sin embargo, Enríquez y Hummel negaron terminantemente en declaraciones a la prensa haberse sentado en las bancas para aportar al quórum, por lo que algunos legisladores tenían previsto pedir las filmaciones de las cámaras de seguridad del recinto para investigar. 

Felipe Solá (Frente Renovador-UNA) puso en duda también que el oficialismo haya llegado a la marca de 129 diputados para habilitar la sesión: “Si hubieran tenido quórum, estaríamos sesionando ahora”.

El diputado del Frente para la Victoria Axel Kicillof se hizo eco del ataque que sufrieron diputados de la oposición por parte de Gendarmería con gas pimienta, y que terminó con los kirchneristas Mayra Mendoza y Matías Rodríguez siendo atendidos en enfermería del Congreso, y sin poder hacerse presentes en el recinto. “Es escandaloso querer hacer una sesión en este Congreso con Diputados en enfermería. Nunca pasó”, denunció en diálogo con la prensa.

Al igual que Donda y Solá, el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, cuestionó el presunto quórum con el que Monzó intentó dar comienzo al debate. “El momento del 130 fue fulminante. Nadie sabe cómo se consiguió. Cuando Monzó dijo que estaba abierta la sesión había 128”, aseguró. “Levantar la sesión fue lo único racional que hizo Cambiemos en este proceso”, consideró.

En la misma sintonía, el jefe del bloque del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, aseguró que “no había condiciones políticas para llevar adelante la sesión, fue un escándalo”, y agregó que “estaba sitiado el Congreso” y “no tenían quórum”. “El gobierno del diálogo que llame al diálogo. Que llame a la CGT, a los movimientos sociales, para buscar una salida política. Quisieron llevar adelante una sesión a los tiros”, protestó.

Además de Rodríguez, que debió ser trasladado en ambulancia con politraumatismos por un fuerte golpe en el rostro que lo dejó inconsciente, y de Mendoza, que recibió gas pimienta en su rostro, tambiÚn sufrieron lesiones los diputados del FPV Moreau (que fue pateado en el suelo), Darío Martínez (atacado con gas pimienta), y Juan Manuel Huss (con fisura de la cuarta costilla izquierda).

“Siguen reprimiendo afuera. Siguen tirando tiros. Queremos que la gente vuelva tranquila a sus casas. No queremos víctimas. Paren ya la represión”, suplicó Donda.