El texto de reforma laboral propuesta por el Poder Ejecutivo no encuentra consenso en el peronismo en la Cámara alta, razón por la que el bloque del PJ-FPV debió salir a anunciar que postergará el debate para después del 10 de diciembre, es decir, una vez que se produzca el recambio legislativo.

El proyecto sacude al peronismo que quiere evitar el fantasma de “la Banelco”, en esta etapa de reorganización interna del partido. Con la actual composición de la Cámara alta, en la que el PJ es mayoría, la iniciativa no conseguiría las firmas necesarias para obtener dictamen en la comisión de Trabajo y Previsión Social, hoy en manos del pampeano Daniel Lovera, hombre de extracción gremial y de estrecha relación con el gobernador ultraopositor Carlos Verna.

“Postergamos este tema hasta que la CGT unifique una postura”, dijo ayer en conferencia de prensa el presidente del bloque del PJ-FPV, Miguel Pichetto, poniendo fin a las especulaciones.

Desde el peronismo reclaman un pronunciamiento claro en torno al tema por parte del sindicalismo que hasta ahora no llegó. Sin esas señales, el PJ se niega a avanzar. “Si ellos no dan la cara, nosotros no la vamos a dar por ellos. No podemos volver a nuestras provincias donde existen resistencia de las bases con el tema cerrado, no podemos correr ese riesgo”, argumentaban ayer algunos legisladores del PJ.

El postergado debate dejó al descubierto las resistencias de algunos gobernadores que tampoco “se quieren quemar con fuego apoyando una flexibilización laboral”.

Es que Pichetto no solo busca definiciones en la dirigencia de la CGT, si no también entre los gobernadores que ayer no se hicieron presentes en la discusión por el pacto fiscal.

“Yo quiero reiterar el agradecimiento a aquellos (gobernadores) que han venido y que han puesto la cara”, dijo el rionegrino con la clara intención de dejar expuestos a los que “se ocultan o mandan notas intrascendentes”.

El mensaje iba dirigido a los gobernadores Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Uñac (San Juan), Juan Manzur (Tucumán). También a lucia Corpacci (Catamarca), Domingo Peppo (Chaco) y Sergio Casas (La Rioja) de su mismo partido. “Todos firmaron el acuerdo fiscal con el gobierno pero no aparecen por acá porque evitan expedirse sobre la reforma laboral, nadie quiere pagar el costo político que tendrán que pagar en caso de levantar la mano”, comentaban ayer en algunos despachos opositores.

Ante los escollos que se presentan con el actual mapa en el Senado para avanzar, el peronismo decidió dejar el debate para cuando llegue Cristina Fernández al Senado y Cambiemos aumente su representación. Después del 10 de diciembre, el oficialismo ocupará 25 bancas, con lo que, para alcanzar los 37 votos necesarios, solo necesitará sumar a doce opositores. “Quedará en manos de ellos, más que en las nuestras”, analizaban ayer algunos peronistas.

¿Quiénes podrían sumarse a Cambiemos para salvar al PJ de lo que podría ser una mancha imborrable?. Ayer se especulaba con que entre la docena de senadores que apoyarían estar Guillermo Pereyra y Lucila Crexell (Movimiento Popular Neuquino), Miriam Boyadjian (Movimiento Popular Fueguino), Carlos Reutemann (Santa Fe Federal), los salteños Juan Carlos Romero y Cristina Fiore, Carlos Caserio (Unión Por Córdoba), Alfredo Luenzo (Chubut Somos Todos), y los santiagueños Rosa de Capellini, Gerardo Montenegro y Gerardo Zamora.