El presidente de la Nación, Alberto Fernández, desestimó las críticas a sus medidas para combatir el coronavirus al remarcar que "el problema de la economía no es la cuarentena, es la pandemia" que azota al mundo, y recalcó que "la Argentina no está cerrada", sino que el 90% del territorio está abierto, a excepción de los distritos más afectados.

"La etapa del sálvese quien pueda y la meritocracia está muerta en la Argentina, y quiero que todos tengan las mismas oportunidades. Que un chico de La Quiaca pueda vivir, estudiar y morirse en La Quiaca si quiere", manifestó el Presidente", subrayó durante una entrevista brindada al canal de noticias C5N.

En este contexto, anunció que cuando morigere la pandemia de Covid-19, especialmente en las zonas más pobres, dará a conocer las bases de un nuevo "contrato social". "Son cuatro puntos para un nuevo contrato social para un país mejor en el que la igualdad y la solidaridad sean la regla", y aseguró que si bien su gobierno va a "esperar" a que pase esta situación, está "trabajando para poner en marcha un país mas federal, justo y solidario".

Ante las críticas a las medidas de aislamiento, recalcó que "la Argentina no está cerrada, un 90% del territorio está abierto", excepto por las zonas más afectadas, mientras que "el foco está en la zona de la ciudad de Buenos Aires (AMBA), Chaco y Córdoba". "Hemos hecho las cosas bien pero no tenemos que relajarnos, tenemos un riesgo latente y el tema no está terminado", advirtió.

"El problema de la economía no es la cuarentena, es la pandemia que ha afectado a la economía del mundo. No es verdad que si abrimos la cuarentena la economía se vuelve próspera", enfatizó, y mencionó como ejemplo a Estados Unidos, que "no para de perder empleos".

En ese sentido, ejemplificó que "se habilitó el 60% de los comercios en CABA, de ellos se abrió el 40% y ellos vendieron el 30% de lo que se vendía".

"Cuando me preguntan qué aprendí en la pandemia, me dejó una muy triste experiencia, porque descubrí 9 millones de argentinos que la Argentina no registraba que son los del IFE, que son gente fuera del sistema", lamentó, y analizó que la pandemia "dejó al descubierto lo falaz y débil del sistema, un virus imperceptible se lleva puesta la economía del mundo, porque desaparecieron los consumidores, los trabajadores, el comercio".

Respecto al propuesto impuesto a la riqueza, explicó que en realidad "no es un impuesto" sino "un aporte por única vez" de 12 mil personas que concentran mucha riqueza, el cual permitirá al país "sobrellevar lo que la pandemia nos ha exigido".

También indicó que se debe "cambiar y ordenar el sistema impositivo argentino, pues los impuestos al consumo los pagan tanto los más ricos como los más pobres, y hay cinco impuestos que concentran el 80% de los ingresos del Estado".

Por otra parte, Fernández confió que "está cerca de resolverse un acuerdo sustentable en el tiempo" por la deuda externa porque "no hay más lugar para que la pobreza crezca y la desocupación aumente, y es necesario un acuerdo que no postergue más a los que ya están postergados". "Endeudarse no es el mejor camino, y menos endeudarse para no crecer", aseveró.

Fernández destacó además el apoyo del papa Francisco en el caso de la deuda y de las políticas que plantean un nuevo capitalismo, el cual consideró que fue "inconmensurable". También destacó que Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional, comprendió el problema argentino "como nadie lo ha entendido", porque "entiende los padecimientos de los países".

Respecto a las medidas de control y el aislamiento, defendió que "era necesario controlar la velocidad del contagio" para que "cuando los contagios llegaran todos pudieran ser atendidos".

Fernández reconoció que "la gente no está espléndida, pero no puede ser que a ese malestar natural lo quieran convertir en una sensación de angustia", y sobre su reacción ante una pregunta sobre este sentimiento en la última conferencia de prensa que brindó, explicó: "Yo no me enojé, quise ser categórico con la respuesta".

"Si no advierto el malestar natural que pasamos todos con todos los cuidados, seria un necio. Y no soy un necio. Por eso cuando propuse la salida de los chicos me lo recomendaron los médicos", añadió, al tiempo que apuntó a los que hablan de "la dictadura de los científicos y la cienciocracia", cuando él elige escuchar a los médicos.

Fernández afirmó que ha "podido trabajar bien con (Horacio) Rodríguez Larreta", jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, así como "con gobernadores, con muchos intendentes", pero tiene "más dificultades con algunos legisladores opositores, diputados que fueron gobernadores y dejaron sus provincias endeudadas y ahora me explican qué hacer", amplió.

A su vez, confirmó que con la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, "hablamos permanentemente, tenemos diferencias, pero siempre las tuvimos; no me preocupa. Los dos queremos los mismos objetivos, tenemos el propósito de construir una Argentina más igual".

"Si somos responsables el FdT va a vivir muchos años", dijo, y afirmó que "Cristina es muy valiosa y representativa de un número muy importante de argentinos".