El Gobierno seleccionó cuidadosamente la comitiva y se ocupó de aceitar la sanción de leyes y cambiar las reglamentaciones que le aseguraran presentarse ante el Foro Económico de Davos con todos los deberes cumplidos. La puerta del país al mundo está más abierta que nunca. Con esos pergaminos, el presidente Mauricio Macri intentará convencer al establishment mundial de que el país es un excelente lugar para invertir. Para que esa inversión vaya acompañada de crecimiento, es necesario cambiar la ecuación que muestra que en los últimos dos años la inversión financiera creció 800%, mientras que la productiva cayó un 14%. Además de los gobernadores opositores con sintonía fina con la Casa Rosada, Macri lleva al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y a su ministro de Producción, Francisco Cabrera, que debería ya a esta altura haberse puesto sobre los hombros una cruzada para que se produzca el crecimiento real y que el segundo semestre no siga siendo una utopía.