A la gobernadora María Eugenia Vidal le gusta argumentar. Prefiere tomarse el tiempo para explicar el contexto antes que responder rápido una pregunta o una repregunta. Reconoce algunos errores de su gestión, sugiere que hay consecuencias por medidas que no dependen de la provincia, pero evita marcar diferencias con el presidente Mauricio Macri. Tampoco entrará en el terreno de las descalificaciones. Al contratrio, menciona que las declaraciones agresivas "vienen siempre del mismo lado", en alusión a sectores del kirchnerismo. No será la única referencia elíptica a su ex adversario en la provincia y ex ministro y jefe de Gabinete de Cristina, Aníbal Fernández, por sus dichos sobre ella y el femicida Ricardo Barreda. También sobrevuela cuando menciona que la inseguridad "no es una sensación" y que es una cuenta pendiente de su mandato. A menos de dos semanas de las elecciones primarias camino a las elecciones en las que busca un segundo mandato, la gobernadora recibió a BAE Negocios y a Crónica en el Centro de Monitoreo de Seguridad de Haedo, partido de Morón, distrito en el que vive.

—El último informe de la Procuración bonaerense mostró un incremento del delito. ¿Es una cuenta pendiente de su gestión?
—Sin dudas. Para mí la inseguridad no es una sensación. La gente reclama. Pero sabe que con nuestra gestión no hay complicidad. La policía que es corrupta, se va; y no es una purga, es una política. Porque no es que lo hicimos el primer año y ya está. Todos los días estamos echando policías que son parte de un sistema corrupto que estamos cambiando. Son 28 años de inacción que no se cambian de la noche a la mañana.

—La provincia mostró otros indicadores negativos como el incremento de la pobreza...
—Desde que asumimos, la Asignación Universal por Hijo aumentó 7 puntos de cobertura. Todos los chicos desayunan y meriendan en la escuela. Todos, no hay cupos.

—Hay más cobertura social, pero no alcanzó para que la gente salga de la pobreza...
—La pobreza no está vinculada sólo con tener o no tener trabajo o con el tema alimentario. Hay otras facetas que el Indec no mide y que, en muchos casos, hemos avanzado. El asfalto, el agua y las cloacas. Y eso también tiene que ver con cómo se llega a fin de mes, porque yo vivía en una casa que no tenía agua potable ni cloacas y se sabe lo que cuesta el camión y la bomba de agua, que incrementa el costo de la luz. Eso también hace a la pobreza y a cómo vivís.

—Si hicieron tanto, sobre todo en el conurbano, ¿por qué cree que eligen votar al Frente de Todos?
—Lo atribuyo a dos cosas. Primero, no desconozco la realidad y estos han sido años difíciles. Así lo muestran las estadísticas que hoy no mienten. A la gente le ha costado mucho y ha puesto mucho el cuerpo estos años en la Argentina y en la provincia, y eso cuesta. Puede haber dudas, desilusión, desencanto, porque nos votaron con mucha esperanza. Y seguramente pensaron que íbamos a salir más rápido. Y por otro lado, creo que en los sectores más pobres hubo una utilización de la pobreza durante 28 años. Nosotros pusimos las primeras oficinas en los barrios pobres, ahí no estaba el Estado y es porque querían que estuviera el puntero.

—¿La ciudadanía no les reconoce lo hecho o les pasa factura de que las mejoras no alcanzan?
—Las dos cosas. Es difícil volver atrás y que cada una de las personas que recibió algo que les correspondía por derecho por parte del Estado sepa que no le debe nada a Cristina ni a Néstor ni a nadie. Lo tienen porque le correspondía y no porque se lo trajo un puntero.

—¿Dice que todavía siguen creyendo que se lo deben a Cristina?
—Seguramente. Y al mismo tiempo hay un gobierno que tuvo que tomar decisiones muy difíciles, que le costaron mucho. Martín Lousteau hizo una comparación que me gustó. Dijo que cuando Néstor y Cristina asumieron el poder, y él lo sabe porque fue ministro, era como si le hubieran dado un lote vacío y plata para construir. Cuando Mauricio Macri asumió, ese lote era una casa mal hecha, sin cimientos, ocupada y sin plata. Lo peor que pasó (en la transición) no fue que (Cristina) no le pasara el bastón. Lo peor que pasó fue que no le pasó los números.

—¿Cree que fines de 2015 era peor que mayo de 2003?
—Haría la salvedad de que una cosa es para la gente y otra cosa es para el Gobierno. Pero con relación a 2003 y 2015, seguramente. No tengo dudas de que Argentina, ya en 2003, estaba entrando en recuperación porque estaba saliendo de la crisis de 2001. En diciembre de 2015 estaba entrando en la crisis producto de muchas malas decisiones de la gestión anterior. Y salir de esa crisis era muy profundo.

—Teniendo en cuenta que esa situación nacional que describe le está resultando difícil a la gente, ¿no hubiera sido mejor para la provincia que las elecciones no fueran conjuntas?
—Creo que es al revés. Creo que hoy hay un candidato a presidente que puede discutir con Alberto Fernández la situación nacional; hay una candidata a gobernadora que puede discutir con un candidato a gobernador la provincia de Buenos Aires; porque digamos la verdad sobre qué puede hacer un gobernador.

—¿Aunque perjudique sus chances electorales?
—Yo no creo eso. Creo que es importante que la gente vea que más allá de que en el interior de un espacio político siempre hay matices, hay una comunión de valores. Vos nos ves a nosotros en un acto, a Horacio, a Mauricio, a mí, a Lilita, a Pichetto, que se incorporó recientemente, a Ritondo... y estamos todos juntos. Estoy segura de que vos le hacés esta nota a cualquiera de ellos y te va a contestar muy parecido a lo que te contesto yo. Nosotros no somos un rejunte, no tenemos inconsistencias y contradicciones ni tenemos mil caras.

—En los últimos meses se tomaron medidas de contención y de incentivo al consumo, como extender el Ahora 12. ¿No cree que pueden ser vistas sólo como electoralistas?
—No estoy de acuerdo con eso. Nosostros tomamos la decisión de eliminar los impuestos provinciales en las tarifas en mayo del año pasado. Le pedimos a los intendentes, a todos los intendentes, que acompañaran y no lo conseguí. El descuento del 50% para la compra en supermercados con tarjetas del Banco Provincia está desde 2017 y no se interumpió, con lo cual no es una medida electoral. Además, no creo que alguien vote por lo que hacés tres meses antes de una elección.

—¿Espera que haya mucho corte de boleta?
—No lo sé. Creo que es importante que los bonaerenses el 11 de agosto vayan a votar. Creo que van a elegir por lo que viven todos los días y por saber quién es quién.

“Cuando dicen que Vidal es Heidi, un hada virginal o Barreda, creo que hay sectores machistas a los que les molesta que gobierne una mujer”

—A pesar de que son un partido nuevo, los jóvenes no los votan...
—Yo no generalizaría. Si no nos votaran, no podríamos haber ganado las elecciones de 2015 y de 2017. Hemos hecho mucho. Por ejemplo, después de 40 años de la Noche de los Lápices, el tema del boleto. Hoy, quince universidades tiene el boleto estudiantil. Tengo dos hijas adolescentes y vienen amigos K de mis hijas que me dicen que no me van a votar; otros que me votan a mí y a Mauricio y otros que votan a Espert, que se convirtió en el voto antisistema. Es un prejuicio que no nos votan. Se trata de convivir con quienes piensan distinto y que sepan que va a haber una Argentina menos violenta.

—La campaña ha tomado ribetes violentos.
—Yo resisto un archivo. Si se fijan todo lo que dije, no van a a encontrar una descalificación. Nuestro modo de campaña no es con escraches ni hacemos campaña violenta.

—Pero han utilizado la idea de que gobernaría La Cámpora si ganara Kicillof…
—¿La gente tiene que tener miedo a La Cámpora? Cada uno tiene que hacerse cargo de su espacio político. Si a mí me dicen que va a gobernar el radicalismo, la Coalición Cívica o el PRO, me hago cargo con orgullo. Son parte de mi equipo. Y mi opinión política es que el máximo referente en la provincia de Buenos Aires es hoy Máximo Kirchner y tiene legítimo derecho de gobernar La Cámpora si ocupa buena parte de las listas. Yo no comparto su forma de hacer política, y no me puedo hacer cargo de lo que la sociedad piensa. Cuando dicen que Vidal es Heidi, un hada virginal o Barreda, creo que hay todavía algunos sectores a los que les molesta que haya una mujer gobernadora por primera vez. Es el machismo, todavía vivimos en una sociedad patriarcal. Espero que esas formas autoritarias, como el escrache, no vuelvan.

—¿Usted cree que el Frente de Todos, el kirchnerismo, avala prácticas autoritarias?
—Siempre vienen del mismo lado.

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