El objetivo de máxima al que aspiran en la Casa Rosada es terminar el año con la reforma previsional y la laboral aprobadas. Para la primera están confiados en que tienen los votos necesarios, razón por la que la tratarían hoy en Diputados. Sobre la segunda tienen más dudas, en especial por el alto grado de resistencia que genera en el PJ y un sector del sindicalismo, a excepción del triunvirato de la CGT. Aunque no descartan que se vote durante las sesiones extraordinarias, ya se preparan para pasar el debate para febrero próximo, lo que demandaría una nueva convocatoria específica.

En el ministerio de Trabajo, que conduce Jorge Triaca, siguen confiados en conseguir el apoyo de una parte del peronismo para finalmente aprobar la reforma laboral, sin embargo los tiempos se acortan y dependen de que primero se vote la reforma previsional. La iniciativa oficial que establece varias modificaciones en el terreno laboral podría comenzar la semana próxima, más precisamente el 20 de diciembre, siempre que el oficialismo cuente con los votos necesarios.

En el Poder Ejecutivo apuestan a lograr el apoyo de alguno de los gremios que actualmente rechaza el proyecto de Cambiemos para obtener el acompañamiento del bloque de senadores Justicialista, que preside Miguel Ángel Pichetto, quien hasta el momento no estaría dispuesto a votarlo, tal como adelantó semanas atrás.

A excepción de la CGT, las organizaciones gremiales agrupadas en la Corriente Federal que conduce Sergio Palazzo; el líder de Camioneros, Pablo Moyano; y las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli; sumado a la CTEP, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y el Frente Popular Darío Santillán, que ayer realizaron una gran movilización en el centro porteño; se oponen a la reforma laboral por considerarla perjudicial para los trabajadores. En la Cámara baja también cosecha críticas desde el bloque del Frente para la Victoria, el Frente Renovador y el FIT.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, sostuvo ayer en una rueda de prensa con los periodistas acreditados en la Casa Rosada que la reforma laboral "está en el temario de extraordinarias" y destacó que tiene "un respaldo muy amplio de la CGT y una visión favorable de que es algo muy bueno para los trabajadores". También admitió que en caso de que no se logre tratar antes de fin de año, el debate pasará para febrero.

Otro funcionario con despacho en Balcarce 50 aseguró a BAE Negocios que "es poco probable que la reforma laboral se pueda aprobar este año" y que "hoy lo prioritario es la reforma tributaria".

La dificultad para llevar adelante la discusión en el Congreso se acentuó aún más en las últimas horas luego de que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, adelantó que las paritarias deberían tener un techo del 16,6%, algo que cayó muy mal entre la dirigencia gremial.