En nombre propio, Alberto Fernández enfrentó a la Corte Suprema y la oposición
El presidente reafirmó sus aspiraciones frente a la Asamblea Legislativa. En su discurso, destacó algunas de las políticas de gobierno y criticó a la Justicia.
Con poca presencia de gobernadores y en tono de candidato, el presidente Alberto Fernández inauguró el período 141° de sesiones ordinarias, junto a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, con quien se volvió a encontrar después de seis meses y en medio de fuertes tensiones dentro del Frente de Todos.
La asistencia de los legisladores opositores y oficialistas fue casi perfecta. Cerca de las 11, todos estaban sentados en las bancas, amuchados, haciendo grandes esfuerzos por no mezclarse los de Juntos por el Cambio con los del Frente de Todos. Los cuatro diputados de izquierda esperaron al jefe de Estado con carteles de protesta, entre ellos uno que decía "Alberto elegiste a los bancos". El derechista Javier Milei, algo desinteresado por el evento, quedó tapado por un grupo de reporteros gráficos. La ausencia más notoria fue la del diputado Máximo Kirchner, que al igual que el año anterior decidió no asistir.
Los integrantes del Gabinete estaban todos, a excepción del canciller, Santiago Cafiero, que se encuentra de viaje por la India para concurrir a la Cumbre de Ministros de Relaciones Exteriores del G20. El ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, -uno de los posibles candidatos a presidente- se sentó en primera fila, mientras que el ministro de Economía, Sergio Massa, fue acomodado aparte en uno de los palcos que están frente al estrado, junto a otros dos ex presidentes de la Cámara baja, Julián Domínguez y Eduardo Camaño.
A modo de termómetro del vínculo entre los gobernadores y Alberto Fernández, fue notorio el bajo número de mandatarios provinciales. Sólo participaron de la ceremonia Gustavo Bordet (Entre Ríos), Alberto Rodriguez Saá (San Luis), Sergio Ziliotto (La Pampa), Raúl Jallil (Caramarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con quien el jefe de Estado estuvo ayer en un acto, no se acercó al Congreso. El que sí estuvo fue el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, visiblemente molesto de a ratos cada vez que el presidente se refirió a la puja entre la Nación y la Ciudad por la coparticipación.
"Mientras que muchas provincias necesitan realizar obras que permiten asegurar servicios tan esenciales como el agua potable para sus habitantes, la Corte Suprema de Justicia aseguró cautelar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recursos coparticipables que no le corresponden contrariando la ley de coparticipación vigente. Le quita dinero a los que más necesitan y destina esos mismos recursos a la ciudad más opulenta del país", lanzó Alberto Fernández en uno de los tramos más encendidos de su discurso, apuntando contra Rodríguez Larreta, pero también contra el Máximo Tribunal. .A tan sólo unos metros, lo escuchaban el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, y otro de los jueces, Carlos Rosenkrantz.
Los magistrados se sentaron en las sillas que tenían reservadas apenas un rato antes de que el mandatario ingresara al recinto, acompañado por Cristina Kirchner; la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma de Abdala; y la titular de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau. Por primera vez, tres mujeres presidían una Asamblea Legislativa.
"La intromisión de la Justicia en la ejecución presupuestaria es definitivamente inadmisible", remarcó Alberto Fernández. De a poco, comenzó el griterío, los chiflidos y hasta algunos legisladores opositores se retiraron del hemiciclo, entre ellos el senador Martín Lousteau y el diputado Emiliano Yacobitti. También lo hicieron Martín Tetaz y Fernando Iglesias, que se cruzó a los gritos más de una vez con el mandatario. "Es un honor que me insulte, diputado", le dijo el presidente al diputado de PRO.
El malestar dentro de Juntos por el Cambio aumentó cuando el jefe de Estado recordó el viaje al Lago Escondido que realizaron algunos jueces federales con el ministro de seguridad porteño, Marcelo D' Alessandro, de licencia por estos días. No sólo aseguró que en la actualidad "el espionaje ya no existe", sino que además destacó "la connivencia entre algunos magistrados, empresarios de medios de comunicación, ex agentes de inteligencia y políticos". "Lamentablemente, el Poder Judicial hace tiempo que no cuenta con la confianza pública, no funciona eficazmente y no se muestra con la independencia requerida frente a los poderes fácticos y políticos", concluyó.
El mandatario señaló que la "Corte Suprema se arrogó indebidamente la facultad de disponer cómo debe" el Congreso "designar sus representantes ante el Consejo de la Magistratura", defendió el juicio político contra los cuatro jueces del Alto Tribunal y remarcó que la Justicia busca la "inhabilitación política" de la vicepresidenta, pero evitó utilizar el término "proscripción", como esperaban en el kirchnerismo.
En modo candidato
En las dos horas que duró su discurso, Alberto Fernández hizo un repaso de las principales políticas de su gestión, pero no hizo anuncios para lo que queda de su mandato. En varios pasajes, donde pareció hablarle a sus socios políticos del Frente de Todos, dio indicios de que sigue en firme con su decisión de ir por la reelección. "Fui yo, con mi moderación, el que se empeñó en que la democracia se expanda y respete en toda la región. El que estuvo al lado de Lula cuando injustamente lo apresaron. El que estuvo al lado de Evo Morales cuando un golpe de Estado le arrancó el poder que su pueblo mayoritariamente le había dado", planteó el presidente.
"Fui yo el que estuvo al lado de Cristina cuando fue perseguida", agregó el mandatario. A su lado, la vicepresidenta ni se inmutó, sólo en algunos momentos sonrió, sobre todo cuando Alberto Fernández habló de la Justicia, enrostrando a Juntos por el Cambio que el ex presidente Mauricio Macri nombró por decreto a Rosatti y Rosenkrantz.
A tal punto Alberto Fernández se calzó el traje de candidato que el recinto quedó enmarañado rápidamente en el escenario electoral con una especie de mini spots propagandísticos en vivo. Para defender su gobierno, el presidente se refirió a los casos de nueve personas beneficiadas por algunas de las políticas públicas, quienes escuchaban y miraban con atención desde los palcos.
El primer reconocimiento fue para Juan José Fernández, ex combatiente de Malvinas. Luego de contar su historia, el mandatario dijo: "Hoy se pudo jubilar gracias a la Ley 27.329, es padre de tres hijos, todos profesionales, y tiene un nieto y permanece activo en su vocación de seguir sirviendo a su país".
Otro de los casos de los que habló fue el de la bióloga Juliana Cassataro. "Es hija de la educación pública y es, a la vez, hija de detenidos desaparecidos y que integra hoy el equipo de la Unsam (Universidad Nacional de San Martín) que ha desarrollado la primera vacuna argentina que recién les comentaba", remarcó Alberto Fernández. La misma mecánica utilizó para cada una de las personas que fueron especialmente invitadas.
En una clara alusión al discurso que sostiene Macri, el presidente apuntó: "¿Alguien cree realmente qué tiene un futuro mejor si se imponen políticas de ajuste, reducción de derechos y una mayor concentración de ingresos? Esto ya se intentó y conocemos los resultados. Hoy nos lo siguen proponiendo con el agravante de que nos anuncian más rapidez y más profundidad".

