Nadie entró con dudas a la Casa Rosada en cuanto a la prolongación por otros 15 días de la cuarentena, manteniendo el mismo grado de restricciones en el área metropolitana. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, recibió a los funcionarios porteños y bonaerenses para debatir las medidas complementarias que tomarán para ajustar la continuidad del aislamiento en la zona del país que concentra la gran mayoría de los contagios y que dejó de manifiesto varios cortocircuitos en los últimos días.

Mientras los funcionarios debatían en el primer piso de la Casa de Gobierno, el ministerio de Salud actualizó los datos de la jornada, una práctica que paraliza las oficinas oficiales todos los días al caer la tarde. Tanto desde la Ciudad como desde la La Plata miran con tanta atención los números propios como los del vecino. Los 648 casos de ayer no aportaron precisamente tranquilidad.

A la disparada de casos en las villas porteñas se sumó en los últimos registros una escalada también significativa en el Gran Buenos Aires, que puso nerviosos a varios intendentes del conurbano. La multiplicación de los testeos puesta en marcha con el plan Detectar es la reacción sanitaria más importante para evitar que el problema se generalice a la vez que pone en evidencia cifras que parecían lejanas poco tiempo atrás.

Más allá de las medidas adoptadas en los barrios vulnerables, la principal preocupación -compartida en los dos distritos- pasa por los riesgos de contagio que se presentan en el transporte público. "Si en la Ciudad van a abrir los comercios, que no vaya a trabajar la gente de la provincia de Buenos Aires", resaltó días atrás Axel Kicillof. La alternativa de "aislar" la Capital fue desechada, tanto por motivos políticos como por su improbable correcta aplicación.

Con un caudal de gente cada vez mayor en las calles, las respuestas pasan por ordenar prioridades de pasajeros en los medios de transporte. En especial en los trenes, el servicio más inflexible a la hora de pensar modificaciones.

Pasadas las 18, en el primer piso de Casa Rosada, Cafiero analizaba la implementación del transporte con prioridades con Diego Santilli, vicejefe de Gobierno porteño; Felipe Miguel y Carlos Bianco, jefes de Gabinete de Ciudad y provincia; los ministros Fernán Quirós, Juan José Méndez y María Migliore, de Salud, Transporte y Desarrollo Humano, respectivamente, del Gobierno porteño; Sergio Berni, Daniel Gollán y Alejo Supply, de Seguridad, Salud y Transporte, respectivamente, de la provincia. González García, Carla Vizzotti, Mario Meoni y Sabina Fréderic acompañaron a Cafiero por parte de Nación.

La cumbre demandó algo más de una hora y el acuerdo pasó por endurecer los controles a los transportes públicos que pasen de un distrito a otro. Si bien aún no está cerrado el modo de implementación, el sistema de prioridad en viajes para los que se desempeñan en tareas esenciales era un hecho anoche. Pero todo es negociable, hasta último momento.