La semana pasada se publicó una investigación periodística que dejó en jaque a Pfizer: según reveló, la farmacéutica exigió activos soberanos a países latinoamericanos como garantía para venderles sus vacunas contra el coronavirus (Covid-19), y que firmen cláusulas para quitarles responsabilidad ante posibles demandas por efectos adversos. Según un asesor bonaerense, a Argentina le pidieron glaciares.

Luego de la publicación de la investigación, Jorge Rachid, médico sanitarista e integrante del grupo de asesores del gobierno de la provincia de Buenos Aires, ratificó su versión de lo que sucedió durante las negociaciones entre Pzifer y las autoridades nacionales. De acuerdo a lo que contó a la radio Cadena 3, la empresa pidió que se sancionara una ley para embargar los glaciares.

El médico no estuvo presente en la reunión entre el Gobierno y Pfizer, sino que un participante se lo contó de primera mano. Según Rachid, los representantes de la farmacéutica "dijeron con nombre y apellido los bienes que querían", aunque "dicho de forma orgal, nunca lo van a poner por escrito".

"No quieren los glaciares por casualidad. En el mismo momento que Pfizer negociaba esto acá, por primera vez en la historia se empezó a cotizar el agua dulce en el mercado a futuro de Chicago", recordó.

Por otra parte, hizo énfasis en el grupo económico que está detrás de la firma. "Hoy Pfizer no son los científicos y la empresa que todos respetamos, hoy Pzifer es propiedad de lo que llamamos 'fondos buitres', de BlackRock, el mismo fondo de inversión que intentó trabar la renegociación de la deuda argentina".

BlackRock es el accionista mayoritario de Pfizer. Se trata, además, de uno de los fondos de inversión que planteó mayor resistencia al canje para reestructurar la deuda externa argentina, que finalmente aceptó.

La investigación que pone en jaque a Pzifer

Un informe del Bureau of Investigative Journalism (TBIJ) y el medio peruano Ojo Público reveló que Pfizer pidió, activos soberanos a países de Latinoamérica para "intimidarlos" durante la negociación. Entre otros, exigió edificios de embajadas, bases militares y reservas del Banco Central, como garantía contra el posible costo de futuras e hipotéticas demandas legales.

Por otra parte, pedía cláusulas "abusivas" para distribuir su vacuna, que incluían una indemnización por el costo de cualquier futura demanda civil y que el país en cuestión contratara un seguro internacional para pagar posibles casos futuros contra la empresa.

Ni Argentina ni Brasil llegaron a un acuerdo con la farmacéutica, mientras que en Perú Pfizer solicitó durante el proceso de negociación incluir cláusulas que reducían la responsabilidad de la empresa ante posibles efectos adversos. Además, funcionarios de un país latinoamericano no identificado denunciaron que estas cláusulas demoraron más de tres meses las negociaciones.

El acuerdo fallido de la vacuna de Pfizer en Argentina

"La vacuna de  Pfizer tiene demasiadas exigencias que otras vacunas no han tenido", había manifestado el presidente Alberto Fernández en diciembre, durante una entrevista con Radio 10, aunque no aclaró cuáles eran esas condiciones.

Por esas fechas, el ahora ex ministro de Salud, Ginés González García, hizo declaraciones en el mismo sentido: "No entendemos por qué Pfizer tiene tantas exigencias de inmunidad y prevención, es como si no le tuvieran fe a la vacuna".

El pedido de activos soberanos colmó la paciencia de los negociadores argentinos, según la investigación periodística. "Era una exigencia extrema que sólo había escuchado cuando había que negociar la deuda externa, pero tanto en ese caso, como en este, la rechazamos inmediatamente", declaró un funcionario nacional no identificado a TBIJ.

El funcionario, que no quiso revelar su identidad, también cuestionó la cláusula de inmunidad legal: "Por ejemplo, ¿qué pasaría si  Pfizer interrumpe involuntariamente la cadena de frío de la vacuna (de transporte y almacenamiento a -70C)... y un ciudadano quiere demandarlos? No sería justo que Argentina pagara por un error de  Pfizer".