"Le dije a Larreta que no es mi favorito para 2023", revela el diputado Fernando Iglesias, sin ocultar su posición en la interna partidaria que ya se vislumbra rumbo a las presidenciales. También define cómo ve su rol confrontativo y qué debería mejorar Juntos por el Cambio si volviera al poder.

En diálogo con BAE Negocios, el cuarto precandidato a diputado de la lista que encabeza María Eugenia Vidal critica sin tapujos a Javier Milei y aclara el origen de su sentimiento antiperonista.

—Vas a ir por tu tercer período como diputado. ¿Qué sentís que aprendiste en tu experiencia legislativa que te permitió ahora ir entre los primeros lugares de la lista?
—Es interesante lo que preguntás porque en casi todos los países más avanzados la carrera parlamentaria es prestigiosa y supone un lugar de aprendizaje. Es cierto que el primer período sirve básicamente para que te ubiques y entiendas cómo funciona el sistema, por lo que se pierde muchísimo tiempo. Y existe un concepto falso respecto a la renovación de Diputados, en el sentido de que parece que fuera beneficiosa y yo creo que no lo es. No es un Poder Ejecutivo en el cual la administración del poder implica ventajas en la competición, por lo que la acumulación de experiencia de parte del diputado, que es uno de 257, es buena.
La tasa de renovación de la Cámara de Diputados de Argentina es de las más altas del mundo, renuevan uno de cada cuatro diputados, así que por un lado me causa cierto placer pensar que voy a renovar el mandato, e implica una confianza de mi grupo político y mis electores. Lo que he aprendido en estos años trataré de ponerlo en vigencia. Me tocó casi siempre ser oposición. Cuando fui del oficialismo fueron los dos últimos años después de la corrida cambiaria. Tuvimos muy poca capacidad de iniciativa política. Estábamos en una posición defensiva tratando de disminuir los daños, así que espero que esta vez me toquen dos años de opositor y que en 2023 podamos ser oficialismo, con más propuestas.

—¿Cuáles son algunos de los proyectos que presentarías si sos reelecto?
—Uno fundamental es modificar la Ley de Asociaciones Profesionales y de Asociaciones Civiles. La CGT y la AFA, por poner dos ejemplos. La forma en que está hecha la ley, que es de elección indirecta, favorece que los mejores rosqueros y los más deshonestos tengan las de ganar. Los Grondona y Moyano de la vida. Hay que modificarla y que al secretario General de la CGT lo elijan todos los trabajadores afiliados de forma directa. Debería haber representación de minorías en la Comisión Directiva y no más de dos mandatos, y las elecciones deberían ser supervisadas por la CNE. Se deberían aplicar a las asociaciones sindicales, y a las deportivas como la AFA, las mismas reglas que rigen para el resto del Estado democrático. 
Otra propuesta es avanzar contra el crimen organizado, sobre todo en lo que tiene que ver con la legislación internacional. Por eso hace un par de meses organicé un seminario antimafia ítalo-argentino para tener experiencia de legisladores italianos que estuvieran a disposición de senadores y diputados argentinos. Hay que armar una fiscalía y una corte regionales para combatir a las mafias, que trascienden fronteras.

—¿Es cierto que Macri pidió que estuvieras en la lista?
—Sí. Tengo un cierto orgullo porque soy periodista y escritor. Si estoy de diputado es porque en 2007 la doctora Carrió me hizo ese ofrecimiento. En 2017 fue Macri el que me lo hizo, y yo sé que tanto él como Patricia Bullrich impulsaron mi presencia en la lista y se los agradezco. Es una demostración de confianza por parte de quienes reconozco como mis principales referentes.

—Hubo poca discusión de políticas concretas en la campaña. ¿Por qué te parece que fue?
—Primero porque lo que se decide en estas elecciones son dos modelos de país que están extraordinariamente claros. No hay mucho margen. Estamos a favor de un país con respeto institucional, división de poderes, justicia independiente, donde la gente viva de su trabajo y no de subsidios, donde los empresarios vivan de inversiones y no de favores del Estado y proteccionismo, y que esté orientado al mundo y al futuro, conectado con las principales democracias del mundo. Está claro que ese modelo es casi inverso al del oficialismo. Así que una razón es esa.
La segunda razón es que vamos a estar en minoría, en el sentido de que por más buen resultado que hagamos, por lo menos el Senado seguirá estando controlado por el peronismo como lo hace desde 1983. Sería irresponsable de nuestra parte proponer medidas concretas que sabemos que no van a avanzar legislativamente. Lo vamos a hacer, vamos a presentar propuestas, ya hable de dos mías, pero lo hacemos más con el sentido de ir preparando un futuro gobierno en 2023 y no mentirle al electorado. Creo que nuestro rol es sacar muchos diputados para frenar las iniciativas contra las instituciones que lleva adelante el kirchnerismo.

—¿Por qué nunca pediste disculpas por tus declaraciones sobre Florencia Peña a pesar de que incluso parte de tu espacio político también las repudió?
—Porque no tengo nada de qué disculparme. Si me muestran una declaración misógina de mi parte referida a Florencia Peña, yo pediré disculpas. Mientras sea solo repetir lo que dicen otros, la verdad es que no. Y mi espacio no repudió. Algunos dirigentes de mi espacio dijeron que no estaban de acuerdo, y a mí me parece bien en el marco de la pluralidad. Yo nunca empleé sobre Florencia Peña las muchas expresiones en el límite de lo descalificatorio que ella emplea con ella misma. Jamás dije eso de ninguna mujer y jamás me referí a ella como, no sé cómo decirlo, la "esclava sexual del Presidente". La expresión la utilizó ella.
Y me indigna profundamente que se use esto para desviar el eje de lo sucedido y para descalificarme. Yo voté las dos veces a favor de la interrupción del embarazo y mi discurso ha sido uno de los más conocidos dentro de mi posición. También voté a favor del matrimonio igualitario y tengo una posición clara de defensa de los derechos de las mujeres y las minorías desde siempre. Me molesta profundamente que se intente hacer con el feminismo lo mismo que se hizo con los derechos humanos: sacarlos de una reivindicación común de toda la sociedad para transformarla en una bandera partidaria electoral. Yo no me voy a prestar a eso.

—¿Votarías también a favor de la legalización de la marihuana para uso recreativo?
—No lo sé, te soy sincero. Es un tema donde escucho argumentos consistentes a favor y en contra. Desde las libertades individuales estoy a favor de que cada cual haga lo que le parezca sin que perjudique a los demás. Desde las consecuencias que puede tener para la criminalidad organizada, entiendo bien los reparos de los que dicen que sería abrir la puerta a consumos más perniciosos. Me parecen razonables los argumentos de ambas partes. Cuando esto se trate obviamente tendré que terminar de definir mi posición.

—¿Cómo ves al país hacia 2022 después de dos años de pandemia?
—Yo lo veo muy mal, pero no solo por la pandemia. Hay muchas economías que ya recuperaron el nivel anterior a la pandemia y aun si se cumplen los pronósticos optimistas el Gobierno va a entregar el poder en 2023, a la oposición o a ellos mismos, con niveles por debajo de la (pre)pandemia, cuando toda Latinoamérica ya va a estar por encima. Argentina ha sido uno de los países que peor lo ha hecho desde lo sanitario. Estamos décimos en el ranking de países en muertos per cápita. Estamos entre el 10% de países con mayor caída del PBI, y el crecimiento de la pobreza ha duplicado al de la mayoría de los países vecinos. Y la verdad es que el Gobierno ha mostrado una incompetencia y corrupción enormes, que en la parte sanitaria se ha manifestado con el Vacunatorio VIP, que rompe con la igualdad de derechos a favor de una casta política peronista. Y con la fiesta en Olivos, que fue una burla en la cara de todos los argentinos que han visto morir a sus agonizantes, que se fundieron, que no pudieron mandar a los chicos a la escuela. Así que me parece que el país de cara a 2022 y 2023 está en una situación complicada. El Gobierno dice que estamos saliendo y yo lo que veo es la continuidad de un proceso de destrucción del país que no tiene límites.

—¿Qué tendría que mejorar Juntos por el Cambio si volviera al poder en 2023?
—El proceso que llevó a la derrota de 2019 tuvo un punto central en la corrida cambiaria de 2018. En 2017 hicimos una excelente elección y los índices sociales de indigencia, pobreza y desocupación eran los mejores desde 1993. Creo que hay que aprender de esa lección y hacer toda una serie de reformas mucho más rápido al inicio del mandato. El modelo en el que está basado Argentina no tiene salida. El país tiene diez años de una situación absolutamente crítica en la que no crece. Algo parecido sucedió después del Rodrigazo de 1975: el PBI recién se recuperó en 1991, y antes hubo una hiperinflación, una circunstancia crítica que esperamos poder evitar. 
Se necesita una reforma laboral, fiscal y previsional muy profunda, y vamos a tener que encararla con mayor decisión. Tenemos que encarar también algo que no hicimos bien, que es la transformación de los subsidios en trabajo genuino.
Y también tenemos que repetir. No olvidemos que en 2019 perdimos el gobierno pero sacamos 2,2 millones de votos más que en 2015, en la misma instancia de elecciones generales. Es decir que la gente, a pesar de la difícil circunstancia económica, acompañó el esfuerzo. Hay que repetir muchas cosas que hicimos bien, como la política de seguridad, la lucha contra el narco, la política de infraestructura y contricción, de apertura al mundo, de energía y de medioambiente. 

—Decías que ojalá no se vaya a una hiperinflación. ¿Creés que hay riesgo real de que eso pase en el mediano plazo?
—No sé, espero que no. Pero veo con mucha preocupación cuál es el programa del Gobierno, que parece seguir emitiendo por un lado y subiendo impuestos por otro. Me parece que lleva a una situación claramente de estanflación. Va a agudizar la inflación, la recesión, la pobreza y la posibilidad de planificar el futuro. Así que es un escenario abierto que espero que no termine en una crisis devastadora. La gente se acuerda mucho de que "los días más felices siempre fueron peronistas", según dicen, pero se acuerda muy poco de que los días más infelices también fueron peronistas, como el Rodrigazo, que triplicó la pobreza en unos años, y el Duhaldazo, que la aumentó un 50%.

Bullrich dijo que mucha gente la pide como presidenta en 2023. ¿La apoyarías llegado el caso?
Sin dudarlo. Creo que Patricia Bullrich tiene el coraje, la determinación, que es uno de los factores principales con los que habrá que afrontar el 2023 en el mejor de los casos, en el caso de que la bomba de tiempo que el Gobierno está preparando en este momento... Porque han hecho un plan veranito para pasar las elecciones basado en lo de siempre: bombas de tiempo para el futuro. Atrasado cambiario, atraso tarifario... Me permito recordar que nos dejaron una cobertura tarifaria del 14%, es decir menor a la que antes del Rodrigazo. Nos dejaron con un cambio similar al de la Convertibilidad y ahora nos van a dejar igual o peor, con un país mucho más empobrecido por una década de retroceso, que no empezó en 2015 sino en 2011. Nosotros podemos ser responsables de no haberlo solucionado, pero las causas son muy anteriores.
Así que se necesita para afrontar eso un enorme coraje, una enorme energía, y Patricia Bullrich tiene las condiciones y las ha demostrado como ministra de Seguridad.

—¿Decís que esta bomba podría explotar antes de 2023?
—No sé, no soy economista y la cantidad de variables es enorme. Este gobierno recibió 13.000 millones de dólares extras que le cayeron del cielo este año, porque le entraron por el aumento de precios (de las commodities) 9.000 millones de dólares más con la misma cosecha, y 4.000 millones de dólares del maldito FMI, que menos mal que mandó eso porque si no estábamos de nuevo en default, con impacto cambiario y bancario. Y estamos así, con aumento vertical de la pobreza, llegando al 50% de la población con una situación social absolutamente precaria, sobre todo en el conurbano. El Gobierno sigue hablando de reactivaciones, pero eso es si lo medís interanual, porque comparás con un año de pandemia. Pero cuando mirás mes por mes la economía paró de crecer a inicio de año y está absolutamente estancada desde entonces. Además hay una interna clara en el Gobierno, donde hay dos sectores que no se ponen de acuerdo y emiten señales de inestabilidad.

—¿Apuntás a que si la situación estallara podría ser que el Gobierno no llegara a 2023? ¿O no te referís a eso?
—No. Yo creo que el Gobierno está haciendo todo lo posible para que no pase nada antes de las elecciones. Por eso activa estas bombas de tiempo. Y con respecto a la gobernabilidad, yo soy una persona democrática, he estado en contra de todos los golpes. De todos, también del de 1943, porque muchos están en contra de los golpes de Estado excepto cuando los dan ellos. Por lo tanto yo siempre voy a estar a favor de la continuidad. Ahora, el que tiene que gobernar y garantizar es el Gobierno, y la verdad que lo hace muy mal. Porque cada vez que abre la boca el Presidente es para devaluar su palabra, para decir cosas aberrantes como reivindicar la acción de esta docente al límite del ataque psiquiátrico y con un amedrentamiento escandaloso de un alumno. O para mentir descaradamente: primero no había fiesta, después la fiesta la había hecho Fabiola, después no se qué cosa, ahora parece que no hubo otra fiesta pero hubo otra fiesta. Que el Presidente mienta descaradamente es la principal amenaza que yo le veo a la gobernabilidad, porque ya nadie le cree nada ni a él ni a este Gobierno. 

—¿Te parece que Larreta tiene la delantera para ir de candidato a presidente en 2023 después de cómo se dio el cierre de listas?
—Larreta es uno de los posibles presidenciables. Sin duda no es mi favorito, pero claramente si él gana la candidatura lo voy a apoyar, y le he dicho personalmente las dos cosas. Es una discusión que hay que dejar para más adelante. El país pasa una situación desastrosa y esa debería ser nuestra prioridad.

—En tu espacio sos de los que siempre van al choque. ¿Te sentís cómodo en ese rol? ¿Cómo lo describirías?
No me veo yendo al choque. Al choque va alguien que es agresivo y que va contra las posiciones enemigas. La verdad es que siempre me tocó ser diputado frente a un gobierno que según su propia frase "va por todo". Si fuera por ellos ya hubieran reformado la Constitución y no habría independencia de poderes ni justicia independiente, elementos básicos de cualquier democracia avanzada que Cristina Kirchner considera obsoletos porque empezaron en 1789. Si ella propusiera algo mejor que mirara al futuro yo lo consideraría, pero lo que ella propone es el Antiguo Régimen, la concentración de poder en el Ejecutivo y en el monarca, y eso es Luis XIV, "el Estado soy yo". De manera que no he ido al choque, han venido al choque y lo han hecho contra mí, contra la república y sus instituciones. Yo he tratado con todas mis fuerzas como ciudadano y diputado de defenderla. Teniendo 64 años, llevé 63 sin tener que ir a un tribunal a defenderme de un juicio civil o penal y este año electoral tengo tres juicios penales. Defender a la república tiene un costo. Pero no es ir al choque, me veo en una posición defensiva ante la agresión, tanto en la Justicia como ante una agresión física en Diputados que no pasó a mayores porque me autocontrolé. También recibí una amenaza de un personaje bufonesco como Coco Silly, diciendo que me iba a "cagar a trompadas". Que no es grave porque nada de lo que haga Coco Silly es grave, pero lo grave es que el Presidente al día siguiente le haya dado una entrevista en su radio, que es la convalidación de una amenaza no a mí sino a un diputado. No es ir al choque, es defenderse de las agresiones.

—Debés ser el diputado más antiperonista del país. ¿Cómo te llevás con los filoperonistas de tu espacio? 
—Yo no tengo nada contra los peronistas, tengo algo con el peronismo como sistema de poder, de casta, como una oligarquía que llegó al país pretendiendo romper todas las oligarquías y se transformó en la peor de todas, que condenó al país al fracaso. En 1946, Argentina era el octavo país del mundo en riqueza per cápita y hoy estamos en el puesto 60 y pico, y la pobreza no para de aumentar. De los últimos 32 años, 26 gobernó el peronismo, y en los dos de De la Rúa y en los cuatro nuestros han hecho lo posible por no dejar gobernar y jugar al club del helicóptero, aunque no lo consiguió con nosotros (por Macri).
Y además tengo algo personal. Cuando dicen que tengo algo personal con el peronismo, sí, tengo algo personal con el peronismo. Yo me crié en Avellaneda. Éramos siete primos hermanos. Dos nos fuimos a la Capital Federal y cinco se quedaron. De esos cinco que se quedaron, tres murieron en episodios que no voy a contar porque pertenecen a la privacidad de mi familia, pero que están directamente ligados a las mafias y al crimen que se señoreó de todo el conurbano. Yo los he visto destruir Avellaneda, la provincia de Buenos Aires, el país, Independiente que es mi club... Así que sí tengo algo personal contra los muchachos y lo voy a decir con toda claridad.
Con todo respeto a los que quieran integrarse, porque yo no soy el dueño de Cambiemos. No estoy parado en la puerta haciendo caza de brujas ni pidiendo certificados a nadie. Son bienvenidos los peronistas. Son libres ellos de cantar la marcha y yo soy libre de escribir los libros y artículos que quiera.

—¿Tenés o tendrías amigos peronistas?
—No, la verdad es que mi mamá tenía una frase anticipatoria. Ella decía que era apolítica, pero que estaba contra el peronismo porque había dividido a las familias. En los años 60 lo decía, cuando yo era muy chico. Palabras proféticas. La verdad es que otras cosas que ha roto (el peronismo) ha sido mi propia familia, donde había mayoría peronista y mientras yo era un diputado opositor de la Coalición Cívica que según su criterio nunca iba a gobernar no había problema. Era un personaje simpático y pintoresco, el gorilita de la familia que había llegado a diputado. Cuando tuvimos el poder eso se tornó inaceptable para el sector peronista de mi familia, y una a una se fueron rompiendo todas las relaciones de muy mala manera. Así que otra de las cosas que lamento es esto, que ha dividido a las familias. Y esta imposibilidad de comunicación y respeto, porque yo puedo aceptar que alguien tenga una ideología o forma de pensar la historia diferente, como la tienen muchos considerados peronistas en nuestro espacio. Pero no estoy de acuerdo en aceptar el apoyo a la corrupción y su justificación por razones políticas, ni la justificación de la violencia política. Esto no lo acepto ni en mi familia ni en mis amigos, y si alguno se aleja por ese motivo lo tomo casi como una ventaja o una gracia.

—¿Qué creés que le aportó Twitter a tu carrera política? Cuando fueron tus declaraciones sobre Florencia Peña fuiste repudiado por todo el arco político, pero tus tuits tenían muy pocos comentarios negativos. ¿Sentís que eso te empodera?
—No razono en esos términos. Si yo razonara en términos de cómo gano poder o me perfilo para ser candidato o avanzar en una carrera política no haría las cosas que hago. Yo defiendo los principios y valores en los que creo. Y no estoy de acuerdo en que todo el arco político me haya repudiado. En todo caso todavía me tienen que avisar qué es lo que repudian, cuál es el tuit. Mi cuenta de Twitter tiene 12 años de antigüedad, y Twitter tiene una política antidiscriminatoria muy activa. Si denunciás un tuit al tipo le suspenden la cuenta. Yo no he tenido ninguna suspensión. Es raro que me acusen de afirmaciones discriminatorias y misóginas por mis tuits y que Twitter no cierre la cuenta, no lo pueden explicar.
Y no creo que haya sido un repudio de todo el arco político. Sí de algunos sectores. Una de las cosas que molesta es que yo no me voy a dejar correr, por ejemplo con los derechos humanos. Yo fui militante de derechos humanos desde 1981 a 1987 y no tuve por eso ningún reparo en apoyar las cosas que había que apoyar como la restitución de los nietos por Abuelas de Plaza de Mayo, que sigue vigente. Pero cuando eso se mezcla con el "devuelvan a los nietos" ahí me encontrarán siempre enfrente. Si tengo que pagar costo político lo pago. No razono en esos términos. El día que me toque dedicarme a otra cosa va a ser para mí una ventaja económica y una mayor tranquilidad.

—¿Qué opinás de Milei y de su propuesta política y económica? ¿Compiten por el mismo votante?
—No, de ninguna manera. Creo que Milei es la última expresión de un liberalismo no liberal. Es decir, que concibe al liberalismo como una doctrina económica basada en el laissez-faire, pero que no entiende que el liberalismo económico es en realidad consecuencia del liberalismo político, de la lucha por la libertad de los derechos del individuo y humanos. Hay gente que se dice liberal como Martínez de Hoz o Pinochet a la que solamente le interesa el programa económico del liberalismo, y si avalás una dictadura sos cualquier cosa menos liberal. No le quiero achacar a Milei las culpas de Martínez de Hoz, pero continúa esta tradición. Cuando insulta al otro y solamente descalifica sin argumentos... Yo detesto a los que a los de un lado le dicen "la derecha" y a los que del otro dicen "los zurdos". Me parece que son dos formas totalitarias de entender la política. Si no hay derecha e izquierda, dónde está el pluralismo, la representación política, la democracia. Entonces tengo fuertes disidencias con Milei, aunque simpatizo con muchas de las ideas liberales. Solo en Argentina y en países populistas se considera liberal a principos básicos de la racionalidad económica

—Pediste el juicio político a Alberto Fernández por romper la cuarentena por la fiesta en Olivos. ¿No es contradictorio con que hayas estado rompiendo la cuarentena pocos días antes en el banderazo del 9 de julio de 2020 en el Obelisco?
—Los banderazos o marchas masivas con barbijo y al aire libre no son causal de contagio. Quedó claro en los movimientos antirracistas norteamericanos como el Black Lives Matter, estuvo absolutamente estudiado y demostrado científicamente. De manera que reivindico mi participación en los banderazos y la responsabilidad con la que lo ha hecho la absoluta mayoría de los participantes. Cualquiera puede chequear que no tuvieron ningún efecto en el nivel de contagios. Crecieron más (en ese momento) los contagios y muertes en provincia de Buenos Aires, donde casi no hubo banderazos, que en CABA.
Lo que el Presidente hizo fue una tarea que no tenía nada que ver con la defensa de la república o con su función presidencial, sino una celebración privada. Mientras el padre de Solange tenía que aceptar que se muriera sin poder salvarla, mientras un chico se ahogó en el Bermejo por tratar de volver a Formosa, mientras Magalí, una chica puntana, era detenida por violar la cuarentena encerrada en una comisaría y apareció muerta al día siguiente. Todas esas víctimas de la mayores violaciones a los derechos humanos de la historia de la democracia, incluyendo desapariciones forzadas seguidas de muerte como la de Luis Espinoza, fueron ignoradas por el Presidente, lo que fue un agravio ulterior para esas víctimas y sus familias. Olivos no es un recinto privado, no es la casa del Presidente, sino un espacio que los ciudadanos argentinos ponemos a disposición. Son dos circunstancias completamente diferentes y está más que justificado el juicio político, porque se trata de incumplimiento de deberes de funcionario público y de violación de un principio ciudadano elemental: la igualdad ante la ley. No podés ser el que sancione una norma y la viole al mismo tiempo.

Más notas de

Javier Slucki

Airoso debut de Gabriela Cerruti como Portavoz presidencial

Airoso debut de Cerruti como Portavoz presidencial

También Larreta rechazó el llamado al diálogo que hizo el Gobierno

Larreta rechazó el dialoguismo del Gobierno durante su anuncio del fin del uso obligatorio del barbijo al aire libre

Victoria Tolosa Paz se mostró junto a los empresarios de la CICYP y marcó la agenda oficial

Tolosa Paz brindó junto a Funes de Rioja (UIA) y Grinman (CAC)

Finalmente, el Gobierno llama a movilizarse el 17 de octubre a las plazas, pero sin actos

En 2020 no hubo movilización y solo se llamó a recordar al 17 de octubre en las redes

El Gobierno extiende la ayuda a los trabajadores de sectores bajos y medios

Raverta dio los detalles del nuevo plan en una conferencia de prensa en Casa Rosada

El Gobierno y el nuevo esquema de comunicación

Al menos por ahora, Alberto y Cristina mantienen la paz en el Frente de Todos

Renunció Elena Highton de Nolasco: cómo es el procedimiento para elegir a un nuevo juez de la Corte Suprema

La Corte Suprema en su composición actual, antes de que Rosatti fuera nombrado presidente del cuerpo

Fútbol con público: hará falta tener una dosis para ingresar al estadio

La prueba piloto para la vuelta al fútbol se realizó en el partido de Argentina-Bolivia en el Monumental, a inicios de mes

Volvió Marcos Peña, pero sigue entre las sombras

Desde que dejó el gobierno en 2019, Peña se dedicó a la consultoría privada

Por qué los intendentes dejan su cargo: el resquicio legal que les permite volver a ser candidatos en 2023

El resquicio legal que permite a los intendentes ser candidatos en 2023