Cuando finalice el mandato de Michelle Bachelet en Chile, América se quedará sin presidentas ya que la definición en segunda vuelta será entre Sebastián Piñera y el ofi - cialista Alejandro Guillier.

Surgirá entonces la paradoja de que, en momentos en que en la región se discute la igualdad de género y que los Parlamentos avanzan en la legislación de paridad para un acceso igualitario a las bancas, los mujeres quedan relegadas del más alto cargo electivo al que pueden aspirar. No sólo eso, Bachelet junto con Dilma Rousseff y Cristina Fernández llegaron al poder con fuerzas alineadas con discursos progresistas y de fuerte impronta social.

Tras ellas, parece consolidarse el viraje hacia administraciones de CEOs que prometen crecimiento acelerado y “shock” de inversiones, como lo llamó Piñera, y lluvia, como se deno minó en estas pampas que aún esperan el aguacero.