El ex ministro de Salud Ginés González García habló sobre su propia renuncia luego del escándalo del llamado "Vacunatorio VIP", y aclaró que aceptó sin discutir la decisión de Alberto Fernández: "Si el Presidente lo decide, ya está. Nunca he objetado alguna decisión presidencial", sostuvo  en diálogo con Crónica TV, luego de un largo silencio público tras su salida del Gabinete.

"Obviamente, no me gustó quedarme afuera. No sé si fue injusto, pero yo hubiera querido explicar que todos los casos que fueron vacunados, como lo expliqué en la Justicia, estaban en razón de ser vacunados en el vacunatorio que usaba el Ministerio de Salud nacional que era el Hospital Posadas. Desde el Presidente hasta todos los que se vacunaron ahí. Si había que renunciar, porque era tanto el partidismo de algún periodismo militante, se renuncia".

El ex ministro evaluó que "estamos en un momento muy crítico" y "esto no pasó". Sobre los 9 días de cuarentena que finalizaron ayer, aseguró que está de acuerdo pero opinó que "epidemiológicamente, lo mejor sería un cierre hasta que empiecen a bajar los casos".

"Hay tanta tensión y presión social, tantos que echan la culpa al Gobierno, que es muy difícil" aplicar medidas más estrictas. "Por eso creo que el Gobierno actuó bien al contemplar esto" y al "decirle a la Conmebol 'acá no'", en referencia a la Copa América, que se jugará en Brasil.

González García aclaró que "están llegando todas las vacunas que tienen que llegar" en base a los contratos firmados, sólo que "dos meses más tarde" de lo previsto. "Ahora el desafío es vacunar. La cantidad de vacunas está recontra asegurada", subrayó.

En este sentido, reconoció que hay un stock de dosis sin aplicar porque "a veces no se registran las vacunas que se aplicaron en el día, y se sube dos o tres días después", pero también "hay lugares donde en un día se vacuna la misma cantidad de personas que en otros lugares se vacunan en una hora". Aún así, remarcó que "hay que acelerar" todo el proceso de gestión de las dosis.

Conflicto con Pfizer

Con respecto a las diferentes vacunas contra el coronavirus que existen hoy, aclaró que el Gobierno le "abrió las puertas a todas", en especial con Pfizer, ya que la farmacéutica realizó la fase 3 de sus estudios en Argentina y fue la primera aprobada en el país, pero a pesar de eso hubo inconvenientes en la negociación.

"Nadie puede decir que no tuvimos una actitud muy abierta. Algunas farmacéuticas, pero especialmente Pfizer, dijo que por cómo eran las leyes argentinas no podían cerrar ningún contrato. Cuando dijo eso nosotros trabajamos y enviamos una ley al Congreso", que incluía inmunidad judicial para los productores, lo cual "era lo que ellos pedían".

Sin embargo, Pfizer no aceptó la ley, a pesar de que se creó en medio de las negociaciones con el objetivo de poder comprar vacunas contra el Covid, que todavía están en desarrollo. "Esa ley incluye algunas cláusulas de negligencia e inmunidad. Esa pequeña cosa, que eran 'dos palabras', admitidas por Pfizer, hizo que se trabara la firma del contrato".

Aunque el Gobierno le dio "todas las vueltas a través de la reglamentación, ellos no cambiaron, siempre exigieron esto desde Estados Unidos, porque les interesa vender", sostuvo el ex funcionario.

"Lo que me enoja de Pfizer es que se hizo una modificación a la ley en Diputados, se aprobó en el Senado y se promulgó todo en un mes, y nunca nos dijeron que con los dos agregados que se le hizo no se podía firmar el contrato con ellos. Si lo hubieran dicho antes, hubiéramos hablado con los diputados y senadores que con eso Pfizer no iba a firmar", remarcó Ginés.

Además, planteó que "incluso el Presidente posiblemente hubiera vetado parcialmente la ley, pero como lo dijeron una vez que fue promulgada, nos quedamos sin ninguna posibilidad". "Tendríamos que hacer una nueva ley a días de la anterior, sería indigno", señaló.

Con respecto a lo que pidieron a otros países para cerrar el contrato, afirmó: "No puedo decir qué firmaron los otros países, pero supongo que será una cláusula universal. Ellos decían que como la vacuna no tiene la fase 4 de estudios, tiene una aprobación transitoria", por lo que exigían que "si hay consecuencias en su aplicación" no querían hacerse cargo económicamente de reclamos y demandas judiciales.