El gremio de los trabajadores del tabaco se pronunció respecto al freno de la producción nacional de cigarrillos sobre ejes que antes de la pandemia ya los jaqueaban con rigor.

Pérdida de puestos de labor y desfinanciamiento de las obras sociales ante la alternativa de que se importe tabacos desde países de la región completan el escenario en el Covid-19.

“Por cada jornada sin producción de cigarrillos el Estado pierde de recaudar por impuestos $700.000.000”, subrayaron. Mientras tanto la amenaza de las importaciones desde países de la región pone en jaque el empleo. También preocupa el desfinanciamiento de las obras sociales “las trabajadoras y los trabajadores del sector tabacalero queremos expresar nuestra profunda preocupación por el freno de la actividad industrial de fabricación de cigarrillos como consecuencia de las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio”, refrendaron en un comunicado conjunto el Sindicato Unico de Empleados del Tabaco (Suetra) y la Federación de Trabajadores del Tabaco de la República Argentina (Fttra).

Dentro del sector lo expresado por el gremio también es la lectura y posición de las empresas tabacaleras, hecho que ya tuvo lugar en 2016, allí la postura respecto a la presión tributaria, el incremento del contrabando y otros bemoles fueron denunciados por empresas y sindicatos.

BAE Negocios publicó hace cuatro años un informe que versó además sobre una recorrida por la zona limítrofe del norte misionero, mientras que desde la administración Cambiemos se apuntaba que la baja de ventas de tabaco se debía a menor consumo y no a los tópicos que denunciaron empresas y gremio tabacalero. El escenario de “la pandemia después de la pandemia” que graficó el secretario general de Smata Ricardo Pignanelli también se verifica en el tabaco.

Asumiendo que no generan un “producto saludable”, pero que forma parte del esquema de consumo el Suetra que lidera Raúl Quiñones y la Fttra al comando Juan Martini, expresaron que bajo el Covid-19 “entendemos y compartimos la preocupación por cuidar la salud de los más de 10.000 trabajadores que representamos y de la sociedad argentina en su conjunto. Sin embargo, es nuestra obligación visibilizar la permanencia del freno de nuestra actividad, más aún cuando hemos trabajado las dos organizaciones sindicales y las empresas en un protocolo sanitario que nos permita reanudar las actividades de manera segura en las plantas de fabricación de cigarrillos”. Como en otras actividades el manual preventivo que elaboraron incluye disponer de dotaciones mínimas personal y turnos de trabajo que eviten las aglomeraciones, traslado privado a los lugares de trabajo “y el respeto de estrictas prácticas y protocolos de seguridad e higiene”.

El énfasis sindical, que avalan las tabacaleras para el pronunciamiento, según pudo constatar este diario es que se disponga la reapertura de las fábricas “para hacer frente al desabastecimiento decidieron importar cigarrillos desde otras plantas de la región, por ejemplo, de Brasil y Chile, con el peligro que esto genera a las fuentes de trabajo.

Entendemos que las autoridades de gobierno comparten el valor del empleo industrial argentino, y que no está entre sus objetivos que dichas actividades, generadoras de mano de obra y dinamizadoras de la economía de la Nación, sean reemplazadas por bienes traídos del extranjero”.  Brasil y Paraguay zona de la triple frontera para el caso de los productos de contrabando, también se mencionan en el comunicado con el riesgo adicional del contagio de Covid-19, sobre todo ante la decisión política del presidente Jair Bolsonaro respecto a la pandemia.

Sobre datos duros que corrosionan la economía del país el gremio tabacalero sostuvo que por cada jornada sin producción de cigarrillos nacionales el Estado deja de percibir $700.000.000 de impuestos. “Y las obras sociales ven lesionados sus ingresos, en momentos en que el sistema debe estar fortalecido para enfrentar las necesidades de nuestros afiliados”.

Mientras esperan que en las próximas horas se habilite parte de la actividad industrial de este segmento productivo, en los sindicatos tabacaleros se remarcan los decomisos de cigarrillos por “comercio ilegal” que han tenido lugar en las últimas horas y la “realidad del mercado de consumo” donde en algunos comercios un atado de cigarrillos se expende “al doble o más del precio establecido”. La ironía apunta a que una variable económica como la ansiedad, pone en marcha el precepto económico en la relación precio demanda “y que los cigarrillos le terminan costando al público: lo que el mercado determine”.