El ministro de Economía, Martín Guzmán, suspendió su gira por Estados Unidos, Japón e Inglaterra e iniciará las negociaciones por la deuda argentina a través de videoconferencias, con la intención de evitar las consecuencias del avance del coronavirus.

El ministro y los funcionarios de Economía tenían previsto viajar la próxima semana a Estados Unidos, Japón e Inglaterra para iniciar conversaciones con los acreedores y los fondos de inversión con el fin de conocer la oferta de reestructuración de la deuda.

El alerta mundial por el coronavirus y la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud obligó a los funcionarios a utilizar los medios digitales, como las videoconferencias, para llevar adelante las tratativas por la deuda.

La secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, dijo que Guzmán tuvo el mismo protocolo que los funcionarios de Cancillería y otras áreas dispuestas por el Poder Ejecutivo ante el avance de la enfermedad en el mundo, durante una jornada de capacitación para periodistas sobre coronavirus.

El mismo método fue adoptado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, que tendrán su tradicional Asamblea de Primavera de manera virtual para garantizar la salud y la seguridad de los participantes.

La cumbre entre el  Mercosur y la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA), que iba a desarrollarse en Buenos Aires entre el 16 y 20 de marzo, también se realizará -por pedido europeo- mediante una videoconferencia.
 

Por otra parte, la preocupación por el cumplimiento del cronograma oficial de la reestructuración de la deuda fue uno de los temas que analizan en la Casa de Gobierno el presidente Alberto Fernández y el ministro Guzmán.

También se analizó la estrategia que se llevará adelante en las operaciones con los acreedores, ante la estrepitosa caída que están sufriendo los mercados financieros internacionales y cómo puede impactar en las tratativas con los fondos de inversión.

Desde el Gobierno se deja trascender que la estrategia será proponer una quita agresiva ante la crisis financiera, la privación de las tasas, y ofrecer nuevos bonos que paguen 10 u 11%, con garantía de repago.