El fiscal Alberto Nisman fue homenajeado ayer al cumplirse tres años de que fuera hallado muerto de un disparo en la cabeza, con una ceremonia en el cementerio israelita de La Tablada en la que estuvieron presentes sus dos hijas, Iara y Kala; su madre, Sara Garfunkel y su hermana, Sandra Nisman, entre otros; y de la que no participó la ex esposa del fiscal, Sandra Arroyo Salgado.

Con un minuto de silencio, una plegaria, la colocación de una ofrenda floral y sin discursos, la ceremonia se desarrolló en el lugar donde yacen los restos de Nisman, cuya muerte fue vinculada "a sus investigaciones por el atentado a la AMIA y a la impunidad de la que gozan quienes lo planificaron y perpetraron", en declaraciones formuladas luego a la prensa por el titular de la mutual judía, Agustín Zbar. Y confió en que "la investigación sobre su muerte puede alumbrar algo más sobre el atentado" del 18 de julio de 1994, que causó la muerte a 85 personas y heridas a 300.