Horas después del encuentro virtual con el FMI la "mesa chica" de la CGT recibió al ministro de Trabajo,  Claudio Moroni, y a la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca. La central obrera insistió sobre concretar una mesa tripartita con el Gobierno y los empresarios para definir el post pandemia.

Una paulatina reapertura económica fue el eje que se analizó sobre la mesa del sindicato de Sanidad. Clave precisa: al respaldo explícito la CGT pretende sumar el ser “parte” de definiciones. En el circuito actual, Moroni es el nexo entre los reclamos de la central obrera y el presidente Alberto Fernández. La presencia de Cecilia Todesca, de perfil bajo pero con un rol importante en Casa Rosada, le agregó importancia a la cita.

El ausente fue Matías Kulfas, titular de Producción, de gira junto a Alberto. Más allá de la cordialidad de trato no faltaron reclamos.

"Lo que le decimos al gobierno es plantear un escenario con trabajadores y empresarios pensando en el momento que empiece a evolucionar esto. De qué manera vamos a salir. Ver el retorno a la normalidad. Lo ideal es transitarlo y mientras tanto pensar un país a largo plazo, que será el rol que cumplirá el Consejo Económico y Social", insistió Daer.

El anfitrión resaltó la "coincidencia plena en la mirada de necesidades próximas y a mediano plazo", enarbolando el "plan económico" de la gestión porque "se asiste a los sectores más vulnerables; también está el ATP para sectores paralizados o que están de sustentabilidad económica".

"Continuamos trabajando en conjunto y apoyando la gestión de ambos compañeros", resumió Daer.

Empero, un número preocupa en la CGT: el 85% de los comercios son pymes. La gran mayoría rubros no exceptuados y que mes a mes se debaten entre el cierre y la incertidumbre.

El sector industrial y de servicios figuran en la cima de los reclamos. Los instrumentos lanzados desde Balcarce 50 fueron cuestionados -sobre todo en sus implementaciones-, reclamo que los funcionarios prometieron llevar al al gabinete económico. Asimismo, Todesca señaló estar trabajando para el día después, hoy sin fecha exacta.

La CGT resaltó su buena disposición enfatizando el acuerdo con la UIA, con letra fina en la suspensión de trabajadores a cambio de una compensación económica equivalente al 75% del sueldo neto. Párrafo aparte son las negociaciones sectoriales.

El peronómetro

 

la dinámica sobre el escenario Covid-19 no detiene otros efectos colaterales. Tal el caso de algunos sectores del movimiento obrero que en la mirada hacia el Gobierno, y“zoom” sobre la cartera laboral, tratan de aplicar el “peronómetro” que si bien no es un instrumento concreto, y mucho menos de precisión, hace al condimento de las históricas relaciones de la CGT.

Entre quienes moderan sus dudas sobre el particular, el jefe de La Fraternidad, Omar Maturano, antes del Covid-19 reclamaba “paritarias con espíritu peronista” y esta semana se encargó de señalar, tras el respaldo a las medidas de la Casa Rosada por la pandemia, que “este es un gobierno de coalición, hay peronistas sí, pero todos sabemos que es una coalición...”

La cautela y sigilo respecto al Gobierno también existe en las CTA, que a su vez tienen su propia diáspora con Azopardo en trama clásica. Tanto la versión “De los Trabajadores” como la “Autónoma” suelen apuntar de “burócratas” a sus primos cegetistas. Nada que defina grandes trazos, pero desfiladero apreciable. Vale recordar que cuando Hugo Moyano regresó al ring con los guantes calzados, en aquel 21F de las avenidas 9 de Julio y Belgrano, lo hizo liderando la Corriente Federal (CFT) y acompañado de las CTA y los movimientos sociales, bloque que además de contundencia en reclamo contra la gestión Cambiemos fue un toque provocador para la CGT que prefirió agotar las instancias del diálogo.