El Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta evalúa poner en práctica una medida de shock para parar el aumento de casos generados por la segunda ola de coronavirus (Covid-19), que incluye restricciones totales y hasta la suspensión de las clases presenciales, tal como lo reclamaban Nación y Provincia de Buenos Aires. "Sin duda estaríamos de acuerdo con más medidas si sigue aumentando la curva", reconoció públicamente ministro de salud de la Ciudad, Fernán Quirós.

Para tomar la decisión, el Gobierno porteño esperará la evolución de los casos de los próximos tres días. Recién entonces, podría avanzar con lock down que incluya el cierre de las escuelas, para que las clases sean impartidas de manera remota.

Fue el propio Quirós, quien reconoció el posible cierre total de 15 días a partir del fin de semana: "Todas las medidas tienen daño, hay que calibrarlo muy bien. Hace dos o tres semanas, estuvimos de acuerdo con las medidas tomadas sobre la nocturnidad. Hace cinco días la curva de la Ciudad dejó de descender. En los últimos tres días, hubo un aumento. Las medidas que hemos venido tomando, han demostrado fatiga sobre los efectos de los últimos días".

En declaraciones a radio La Red, confirmó, también, que los próximos días son clave. "Si lo que vemos entre mañana y pasado la tendencia en ascenso sigue deberemos tomar más medidas", describió.

En la misma entrevista, no descartó el cierre de las escuelas: "La escuela es lo último que se cierra y lo primero que se abre, pero si vamos por una estrategia muy intensiva, la escuela podría acompañarla".

El gobierno porteño enfrenta fuertes cuestionamientos tras su decisión de rechazar el cierre de las escuelas planteado por el gobierno nacional y en los últimos días crecieron las protestas de los gremios. 

El viernes pasado, sin ir más lejos, durante una manifestación que se realizó al mediodía frente a la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el secretario adjunto del gremio docente porteño UTE, Eduardo López, señaló buscaban llamar la atención del jefe de Gobierno en cuanto a que "termine con el negacionismo sanitario" frente a la emergencia que presenta el coronavirus y "entienda que la vida" de los maestros "vale".

Ahora, el ministro no sólo habló sobre las escuelas, sino que también puso la lupa sobre el comportamiento social y explicó que "una cosa es la cantidad de gente que se ve circulando y otra es qué hace la gente y a dónde va. Si la gente no cumple protocolos, el problema no es la circulación. La circulación es un gran marcador, pero hay que saber desmenuzarla".

Las medidas, en principio, tendrían una duración de dos a tres semanas. "Le pondremos un inicio y un fin", afirman en el gobierno porteño, como manera de diferenciarse de las medidas tomadas por otras jurisdicciones, marcar una diferencia y justificar el cambio de rumbo, que va en sintonía con los reclamos que desde hace unas semanas realiza el gobernador bonaerense Axel Kicillof.