El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea, advirtió hoy que, luego del coronavirus, Argentina se enfrentará a "la pandemia del hambre, de la desocupación, de la lucha por el poder, de muchas dificultades para poder llegar a fin de mes", ante lo cual pidió prepararse para "un tiempo de mucha unidad en la diversidad".

"La pandemia ha desnudado una profunda desigualdad y una gran inequidad en el mundo. Vamos a vivir la pandemia del hambre, de la desocupación, de la lucha por el poder, de muchas dificultades para poder llegar a fin de mes y cuando nos sentemos a la mesa tenemos que estar todos", sostuvo el obispo de San Isidro.

A través de un mensaje publicado en YouTube, el prelado afirmó que percibió "un desencanto grande en la gente en estos últimos días" en medio de la emergencia sanitaria.

"Intervienen nuestras heridas, nuestras divisiones y nuestras grietas en el gran desafío que tenemos delante, un enemigo común y que debe ayudarnos a unirnos de verdad", lamentó.

Y añadió: "Que el espíritu de Dios nos ilumine para prepararnos a un tiempo de mucha unidad en la diversidad, un tiempo verdaderamente creativo, donde tenemos que tratar de regenerar un mundo nuevo".

En ese marco, Ojea afirmó que "dos tentaciones grandes" en la sociedad argentina son "buscar la diversidad sin la unidad y la unidad sin diversidad".

"En ese terreno no nos escuchamos, nos descalificamos, muchas veces devolvemos insultos sobre alguien que piensa distinto. Vivimos esa polaridad que tenemos los argentinos muchas veces de convertirnos en verdugos después de haber sido víctimas, extremamos todo, dejamos de escuchar, aparecen los partidismos, los internismos, a alguien hay que echarle la culpa. Y buscar la unidad sin la diversidad es caer en la uniformidad, entonces perdemos libertad", remarcó.

El titular de la CEA abogó además por "buscar un estilo de vida más austero que pueda favorecer la distribución de recursos entre nosotros; una conversión que cambie estilos de vida, que cambie hábitos de consumo, que frene el maltrato que le estamos dando a la naturaleza y, al mismo tiempo, el maltrato que le estamos dando al hermano que tenemos cerca, sobre todo si es pobre".

En esa línea, subrayó que el papa Francisco plantea que "estamos frente a una oportunidad, él la llama una oportunidad de regenerar, ni siquiera de reconstruir sino de regenerar, que es crear de nuevo situaciones inéditas".