Los dos principales sindicatos de la industria, los metalúrgicos de la UOM y los mecánicos del SMATA, se movilizaron hoy a las puertas del Ministerio de Producción para manifestar su preocupación por "los embates de las políticas económicas aplicadas" sobre el sector automotriz.

En la marcha realizada frente a la sede de la cartera que ahora dirige Dante Sica, en Diagonal Sur y Alsina, dirigentes y afiliados de los dos gremios reclamaron por "la defensa del trabajo argentino" y plantearon su rechazo a "las importaciones indiscriminadas" que afectan al sector industrial.

En ese marco, los secretarios generales de la UOM, Antonio Caló y Ricardo Pignanelli, fueron recibidos por el ministro Sica, a quien le entregaron un petitorio con sus reclamos y además mantuvieron una breve reunión en la que acordaron seguir en contacto para lograr un entendimiento en torno a esos pedidos.

"Fue una reunión muy positiva con el ministro. Intercambiamos puntos de vista sobre la situación de la industria automotriz y vamos a seguir en contacto", sostuvo Caló en declaraciones a NA, al retirarse del encuentro con Sica. 

El petitorio conjunto de la UOM y SMATA centró su reclamo sobre la defensa de "la fabricación nacional de carrocerías y motos" y se quejó de que el Gobierno no está cumpliendo la prohibición de "la importación de colectivos para todo 2018" a la que se había comprometido en octubre del 2017.

"En la industria carrocera, en 2017, se nos planteó el desafío de establecer un programa de producción para 2018 que estableciera la plena ocupación de la capacidad productiva del sector, ya que en aquellos momentos había una fuerte presión de los sectores más radicalizados del transporte que exigían la importación de los colectivos urbanos terminados desde Brasil", sostuvieron los gremios.

Al retirarse del encuentro con Sica, Caló informó que "fue una reunión muy positiva con el ministro. Intercambiamos puntos de vista sobre la situación de la industria automotriz y vamos a seguir en contacto"

Al respecto, señalaron que luego de eso el Estado "tomó como primera medida la importación de colectivos para todo 2018 y establecer una línea de créditos blandos para el recambio de unidades, como así también exigirles a los carroceros costos más competitivos para atender las necesidades del mercado". 

Pero advirtieron que tras ese compromiso del Gobierno, se empezó a "notar la falta de agilidad en la toma de decisiones por parte de los entes gubernamentales y que los tiempos se empezaban a dilatar".

Al respecto, la UOM y SMATA señalaron que a esa altura comenzó a percibirse que "cortar la importación de colectivos brasileños no era una decisión que protegiera a nuestras carroceras sino que ya tenían calculado que este año no iba a haber renovación de unidades".

"Podríamos decir que el mercado nos jugó una mala pasada, pero la verdad es que nos sentimos como trabajadores estafados en nuestra buena fe", advirtieron los sindicatos en el petitorio.