Los brotes verdes en la construcción -que creció en octubre 25,3%- que se convertirían en un frondoso bosque para el verano, ocultan por ahora un hecho que no se les escapa a los funcionarios y economistas del Gobierno: para ampliar la capacidad de producción que la administración Macri espera, debe aumentar la inversión privada, que por ahora se dirige casi exclusivamente al sector de servicios, como las aerolíneas low cost. Prueba de esto parecen ser los números del sector fabril, que a octubre acumula una magra mejora del 1,8% respecto de 2016, y que muchos economistas asocian con la falta de inversiones. Desde el Gobierno señalan que esto no es tan así y ponen como ejemplo a la industria automotriz, que creció un 25,6% en octubre. Cuando se mira con lupa, la realidad es otra: de la totalidad de los autos vendidos en octubre de 2015, el 51% es nacional, mientras que esa cifra en 2017 se redujo al 30%. Ejemplo tangible que los números son también una especie de relato, que siempre se resignifica según quién los interpreta.