Pese a los esfuerzos que hace el BCRA para reducir la suba de precios por la vía monetaria, el IPC no se desinfla. Muchos economistas empiezan a sospechar que el alza sostenida de precios tiene como aliado esencial a los precios regulados y a las tarifas. En este contexto, son razonables las dudas que surgen sobre la coordinación de la política antiinflacionaria del Gobierno. Piensan los analistas que la imposibilidad de cumplir las metas de inflación puede tener origen en las contradicciones de un Banco Central que absorbe pesos y algunos ministerios que suben tarifas. La inconsistencia se torna real, dicen algunos economistas, cuando se considera que entre 2015 y 2017 el gas aumentó 1.200%, la electricidad subió 1.050%, los combustibles 74,2%, la medicina prepaga 88,4% y la educación 72,1%. Una discordancia que le costó al Central pasar de proyectar una inflación para 2018 del 17% a registrar finalmente un aumento de precios del 24%.