Como tantos otros 8 de marzo, las mujeres volvieron a salir a las calles para hacer oír sus reclamos. Sin embargo, esta vez dos de sus principales reivindicaciones traspasaron los límites de la Plaza de Mayo y del Congreso. Empujaron a 71 diputados de diferentes fuerzas políticas a firmar un proyecto para despenalizar el aborto y al presidente Mauricio Macri a incluir en su discurso de la Asamblea Legislativa el pedido por una mayor igualdad laboral. Queda pendiente que las autoridades del gobierno hagan suyas otras de las peticiones que ayer se escucharon en la multitudinaria marcha que reunió a 500 mil mujeres, lesbianas, travestis y trans en el marco del paro internacional feminista: "Basta de violencia machista y femicidios" y "fin a la justicia patriarcal".

A las 16 en la Plaza de Mayo ya no cabía nadie más. Las mujeres del MTS se codeaban con las de Patria Grande. Un grupito de veinteañeras sostenían un cartel con una de las leyendas más repetidas: "Contra la violencia machista, la lucha feminista". Otra joven, envuelta en una bandera argentina, sostenía una pancarta que afirmaba: "La revolución será feminista o no será".

De fondo, una muchacha flaquita cantaba con un megáfono "¡Abajo el patriarcado, se va a acabar, se va a acabar. Arriba el feminismo, que va a vencer!". Otras con pelucas violetas coreaban la consigna. También se escuchó el "hit del verano contra el presidente Mauricio Macri. Las mujeres, en su mayoría jóvenes, llegaron organizadas. Las de Pan y Rosas, las del Partido Obrero, La Cámpora, Nuevo Encuentro, el PCR, la CETEP, Suteba, Ademys, el Partido Radical, la FUBA, el Frente Popular Darío Santillán y el Sipreba, entre otros. También llegaron solas, con amigas, madres, hijas y parejas. "Las tres sufrimos permanentemente acoso callejero", contó Clara, una joven de 19 años, que llegó a la movilización junto a dos amigas, Pilar, de 19, y Milagros, de 17. Era la primera vez que participaban de una marcha. La primera vez que se animaban a decir en público que estaban a favor del aborto legal, seguro y gratuito.

También era la primera vez que Leticia, de 35, participaba de un encuentro tan masivo a pesar de que sufrió más de un episodio de violencia machista por parte de su ex pareja. Llegó de la mano de su hija. Su amiga que tenía al lado, Anaequel, fue con sus hijas de 2 y 8 años. La más grande fue abusada por su padre. "¿Sabés cuál fue la respuesta que recibí del Estado? Ninguna. Por eso estoy acá", dijo con los ojos llenos de lágrimas.

"No fue la ropa, no fue el lugar, fue un machito patriarcal", "Igualdad salarial", "Vivas nos queremos", "Con o sin ropa mi cuerpo no se toca", fueron algunas de las otras consignas que se estamparon en decenas de carteles, algunos escritos a mano sobre cartulinas, otros sobre tela con y sin dibujos.

Cerca de las 18.15, a la altura del histórico Café Tortoni, llegaba la cabeza de la marcha, integrada por la madre de Plaza de Mayo- Línea Fundadora Nora Cortiñas, la locutora y periodista Liliana Daunes, delegadas sindicales, la dirigente del PTS Miriam Bregman y otras legisladoras.

Cuando el palacio del Congreso ya estaba iluminado de violeta y un grupo de muchachas cubrían sus bocas con pañuelos verdes y los puños en alto sobre las rejas que rodean al edificio, se escuchó la voz de Daunes leyendo el documento final: "Basta a los femicidios y travesticidios. Exigimos que se contemplen las desigualdades y las violencias a las que están expuestas las niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, transexuales y transgénero que se encuentran en situación de calle, en riesgo de estarlo o en situación de consumo problemático de sustancias", agregó. Y reclamó la urgente aprobación del proyecto de ley de aborto seguro, legal y gratuito.