El candidato a presidente por Consenso Federal, Roberto Lavagna, manifestó que durante el debate electoral no estuvo "cómodo" porque sintió "que estaba metido en un juego que no conducía a un cambio en la Argentina", y lamentó que, para él, "la grieta sigue claramente instalada".

Lavagna admitió que no estuvo "completamente cómodo" durante la primera edición del debate presidencial 2019, que tuvo lugar en la Universidad Nacional del Litoral, porque le "cuesta aceptar esta pelea permanente entre los dos extremos de la grieta sin asumir ninguno de los problemas que existen ni aceptar que hay que cambiar el rumbo".

"La verdad, sentí en ese momento que estaba metido en un juego que no conducía a lo que uno puede esperar, que es un cambio en la Argentina" consideró, y confesó que la sensación que se había llevado del debate era que "la grieta sigue claramente instalada". "Los fracasos de uno y otro que no son asumidos conducen al mantenimiento de esa grieta y a la no corrección de los errores", planteó sobre esto.

"La pelea no contribuye a la solución. La perturba. No augura lo que es más necesario para la Argentina: consensos y un gobierno de Unión Nacional. No sé trata de quién habla más rápido ni grita más fuerte. Detrás de esos gritos está el fracaso de dos modelos", analizó el candidato desde su cuenta de Twitter esta mañana.

En cuanto al bloque económico del debate, Lavagna subrayó que el presidente Mauricio Macri mostró una "negativa completa de admitir que ni los brotes verdes ni las lluvias de inversiones ni el próximo semestre ni ninguna de las promesas que se hicieron en materia política y económica se han cumplido". "Eso de que no hay propuestas no es cierto, sí las hay. Lo malo es que en algunos casos se van en repetir lo que hicieron o lo que están haciendo", sostuvo.

Para Lavagna, el próximo Gobierno "se va a encontrar con un país que tiene buena parte de los problemas del 2015" y "algunos elementos negativos" nuevos, como "el nivel de deuda, cuatro años más de expulsión de gente y de menos trabajadores". También reiteró que "el país hace ocho años que no crece y, en los dos últimos, no sólo hubo un estancamiento sino que además se produjo una en caída del producto bruto interno".

El ex ministro de Economía remarcó que esta situación es resultado de "dos administraciones con políticas económicas y sociales distintas y opuestas, pero cuyo resultado final termina no dándole al ciudadano lo que el ciudadano espera".

Además, criticó que "nadie hacía la más mínima mención de la violación a los derechos humanos más fuerte que existe en la actualidad, que es el tema de la pobreza y el hambre". "Me molestó el grado de ignorancia respecto del tema más urticante que la sociedad argentina enfrenta en este momento", manifestó.

Sobre esto, aclaró que si bien considera "un tema importante" hablar sobre las desapariciones, asesinatos y torturas ejercidas por el Estado durante la última dictadura cívico-militar, para él son cuestiones "claramente pertenecientes al pasado y a un pasado que empieza a ser más lejano".

En cuanto a la organización del debate, si bien destacó que "cualquier debate siempre deja positivas y agrega transparencia", criticó: "El formato no es el mejor: éramos seis candidatos y los tiempos eran muy breves. Seguramente se pueden encontrar formas de debate que permitan un análisis un poco más en profundidad de las cosas".