Desde la campaña hasta la presidencia. Desde asumir el mando hasta la actualidad. Realizamos una entrevista exclusiva con Diego Schurman, el periodista que siguió la intimidad de Alberto Fernández. Un desarrollo de los ejes centrales, para analizar no sólo el pasado reciente, sino el desarrollo de la presidencia. 

Alberto Fernández, La intimidad del hombre, el detrás de escena de un presidente” no es sólo un libro de anécdotas, sino que es una documentación política de la trastienda que nadie contó. Una sucesión de hechos que pasaron desapercibidos y que son una clave de cómo se desarrolla en la actualidad, el gobierno de Alberto Fernández.

Lo que nadie contó: 

En el primer capítulo Schurman comienza con el reencuentro entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner después de una década alejados. Un hecho que marcaría una nueva etapa, una propuesta de unidad entre todas las tendencias del peronismo y el comienzo de una coalición electoral; una apuesta no menor siendo que “el peronismo estaba atomizado y sin conducción” en palabras de Schurman. 

Pero ese primer encuentro, supera la ficción. Alberto Fernández, que fue parte de la mesa chica del kirchnerismo, se alejó tras el debate por la 125, presentando su renuncia y convirtiéndose parte de la oposición al mismo gobierno de Cristina Kirchner. Ya desde este punto de inicio, Schurman advierte la característica propia de Alberto Fernández: ser un componedor político, un articulador que toma el mando de la coalición “ Frente de Todos” y va uniendo todas las piezas, no sólo asumiendo ser la cara visible de una campaña electoral, sino desplegando un plan de gobierno aún antes de las elecciones. “Cuando se supo que el candidato era él y no Cristina, fue el momento para juntar todas las partes del peronismo”, afirma Schurman. 

En línea de “lo que nadie contó” Schurman agrega que mientras sucedía la campaña, Alberto Fernández construyó reuniones claves con un plan de gobierno, que pasaban desapercibidas por la dinámica y vorágine de los momentos electorales. “Hubo reuniones que no se veían o pasaban desapercibidas. Reuniones con empresarios, con movimientos sociales, diálogos con el Papa y con todos los sectores del peronismo. Por ejemplo, se sabía que Tinelli apareció en la campaña para trabajar en la mesa contra el hambre, pero no se sabía el extra, porque también hablaron de fútbol y de la AFA. Había cosas que pasaron detrás de cámara y las fui reconstruyendo en todas estas historias”. 

A su vez, Schurman insiste: “mientras tanto Alberto se encargó de articular a todo el peronismo, unificarlo y ganarle a Macri. Incluso hizo esa articulación sin saber que iba a ser el candidato. El fue un tipo que logra recomponer y articular a todo el peronismo, incluyendo sectores que se habían dicho de todo. Creo que el hecho que mejor ejemplifica esto, es la foto tras los resultados de las PASO donde Máximo Kirchner se abraza con Sergio Massa. Me parece que esa facultad de ser un tipo componedor es un rasgo que lo caracteriza, con un discurso anti-grieta, previo a la campaña, durante y ahora ya como presidente”. 

A su vez, Schurman recompone algunos aspectos de la personalidad de Alberto Fernández y cómo se traducen en la vida política: “Alberto es un tipo muy calentón. A veces puede verse como un rasgo negativo, pero en realidad esta capacidad para plantarse me sorprendió. También es alguien muy despegado del marketing, puteó en mil idiomas con los debates y la campaña, porque decía que era un show. Es un tipo que dijo: yo soy así y si la política implica marketing, no la quiero”.

Alberto Fernández recorriendo Lanús. Schurman afirma que es temperamental y un tipo común.

La trastienda de la anti-grieta

El primer capítulo del encuentro con Cristina Fernández de Kirchner es clave para este desarrollo, porque en esa reunión Alberto Fernández le pasa factura sobre algunas acusaciones de las cuales Cristina, según Schurman, no se hizo cargo. Schurman se refiere aquí, a las acusaciones de que Fernández estaba vinculado al Grupo Clarín y era un lobbista de Repsol “Alberto siempre tuvo diálogo con la gente de Clarín y nunca lo ocultó. Reconoce que hubo errores y reafirma el discurso anti-grieta” y agrega “ahí está el temperamento. Le habla a la ex presidente de una forma en la cual no todo el mundo le habla. Ellos tienen un conocimiento y una confianza de años, donde hay afecto pero hay tensiones. Pero es una relación añeja donde es mucho más horizontal que la que Cristina mantiene con otros dirigentes”. 

A su vez, Diego Schurman recompone otro aspecto de la anti-grieta de Alberto Fernández, que se vincula a su admiración por Raúl Alfonsín. “En el epílogo Alberto dice algo interesante, que tiene que ver con una concepción de la democracia que va mucho más allá de las elecciones cada dos o cuatro años. Por eso recupera la frase de Alfonsín en sus cierres de campaña, que con la democracia se come, se cura y se educa. Tiene relación con su concepción del rol del Estado”. 

Schurman también agrega: “en la campaña hizo muy pocas promesas, porque Alberto no quería caer en esa contradicción de prometer cosas que cuando asumiera, no pudiera cumplir. Entonces fue muy concreto en su plan político y vos fijate que la promesa más fuerte que hizo, fue contra el hambre siguiendo esta concepción de que si la democracia no puede garantizar que todo coman, entonces no se puede hacer nada. La vara es muy baja: que la gente coma. Ahí él recupera la figura de Alfonsín en cuanto a cuáles son las obligaciones de la democracia”. 

Schurman afirma en su libro, que Alberto Fernández logró recomponer a todo el peronismo atomizado. 

El gobierno

Los desafíos a los que se enfrenta Alberto Fernández son varios y a los pocos meses de gestión, se han modificado: de tener como prioridad la resolución del ingreso económico en diversos sectores a complejizarse el panorama con la llegada del COVID-19 a Argentina. Las preguntas ya no se limitan a cómo garantizar la satisfacción de las necesidades básicas en toda la población (salud y alimentación), sino también a cómo recomponer una economía sacudida a nivel global y cómo se afrontar el panorama que se desencadenará en un futuro muy cercano. Schurman menciona: “considero que Alberto Fernández recostó sus primeras semanas de gestión al cierre del tema deuda. Una clave para articular un plan económico y de gobierno. Aunque en el medio llegó la pandemia que cambió en términos de administración, las prioridades de gestión de gobierno - o se habla de otra cosa - aunque la deuda se sigue negociando y sigue siendo el desafío el recorte o quite de deuda para transitar los primeros pasos de recuperación de la economía. Alberto dice déjenme recuperar y apuntar a Argentina para empezar a pagar”.

En este sentido también agrega una clave: “No es casual la elección de Martín Guzmán como Ministro de Economía. Antes de asumir el gobierno, Alberto Fernández tuvo una reunión con Kristalina Georgieva, la directora general del FMI, donde ella le recomienda asesores económicos en línea con el trabajo del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Justamente Guzmán viene de trabajar con él y por eso es elegido. Tiempo después, Alberto llama a Georgieva y le pide que reciba a quien se iba a hacer cargo de Economía y le menciona a Guzmán mostrando que había recibido la recomendación”. Una muestra de audacia y claves, para entender el camino de la presidencia. 

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