Que el poder concentrado de la CGT carece de cualquier simpatía con el ala K del Frente de Todos ya es a esta altura un secreto que marca tendencia en amplia gama. Sus capítulos más fuertes ya tuvieron lugar en la semana posterior a las PASO y en pleno terremoto del oficialismo.

Sin embargo, lides gremiales enroladas bajo las huestes que comanda la vicepresidenta Cristina Fernández potenciaron sus disgustos en las últimas semanas y el caso concreto es Camioneros.

Sin misiles a la vista de todos, lejos de micrófonos, grabadores y cámaras pero con diversas señales ese sindicato de transportistas y el arco dominado por el moyanismo no oculta desencantos.

A la luz pública el actual adjunto del Sindicato de Peajes (Sutpa) Facundo Moyano precisó respecto a su salida de Diputados: "Cuando uno está en un lugar donde sus decisiones, sus opiniones y su voz no es escuchada no tiene nada que hacer en ese lugar, por eso me fui formalmente del Frente de Todos (FdT)", dijo Moyano en declaraciones a Infobae.

El ex legislador expresó una firme defensa de su hermano Pablo para esta nueva etapa de la CGT y puso en duda que La Cámpora contemple como corresponde la movilidad social ascendente, un principio no negociable para muchas organizaciones gremiales.

Pero el descontento no es sólo del referente del Sutpa, en el círculo confiable de Pablo Moyano aseveran que Máximo Kirchner no cumplió con la palabra empeñada respecto a temas diversos que no sólo incluyen las candidaturas de las últimas elecciones.

El malestar es inocultable, si bien por ahora se mantiene bajo redes de contención.

Mientras tanto, el hijo de la vicepresidenta mantiene canales de diálogo fluidos con otros referentes que responden a dicho sector y al liderazgo de Cristina. Hace algunos días el flamante diputado electo y secretario general de la Asociación Bancaria (AB), Sergio Palazzo, resfirmó su "adscripción al liderazgo que ejerce Cristina Fernández dentro de la coalición de gobierno".

El bancario minimizó las fricciones dentro del FdT para considerar que si existen esas expresiones críticas e internas, hacen a la salud política del oficialismo.

Si de Azopardo se trata, el último Congreso de Parque Norte dejó en claro que las omisiones también marcan postura: no hubo una sola mención a los gobiernos que se sucedieron desde 2003 a 2015 y apenas las palabras de Héctor Daer y Pablo Moyano convocaron a votar por el oficialismo en defensa de los derechos de los trabajadores.