Los roces internos en Cambiemos prometen otro round entre Elisa Carrió y Germán Garvano. El ministro de Justicia se había sumado a la lista de los que quieren egresar de la primera gestión del macrismo en la Rosada. “Cuatro años son realmente desgastantes”, se había quejado Garavano cuando dio la primera pista de que está con un pie afuera para una próxima gestión. Pese a eso, la diputada aliada tensó nuevamente la relación con el funcionario a quien el año pasado le inicio un juicio político.

La pelea interna se había desatado por  los dichos del ministro cuando dijo que “nunca es bueno para un país que un ex presidente esté detenido”. Se interpretó que hacía alusión a Cristina Fernández de Kirchner o al ex presidente Carlos Menem que había sido sobreseído por prescripción de la causa armas. Ahora se sumó la acusación de que el funcionario habría dejar caer la acusación por encubrimiento de los ex fiscales Eamon Müllen y José Barbaccia en la causa AMIA.

Carrió nunca se guarda nada y no deja pasar ocasión para criticar a Garavano. "No tengo trato con imbéciles, por lo general me preservo, de todas maneras la Cámara condenó a los exfiscales en el caso AMIA, donde él ordenó no imputar”, dijo muy dura la diputada en el canal LN+.

Las agresiones no pararon y siguió: “Este chico no tiene la más pálida idea de la dimensión de las causas que trata. No digo que sea malo, pero ser imbécil también es un error. Digo imbécil como lo dice la Real Academia, es decir, falto de inteligencia".

Desde el entorno del ministro reconocen los malos momentos que tuvo que atravesar. Los ataques de Carrió tampoco suman a la situación de desgaste de la gestión pese a que se siente apoyado por el Presidente.

El pedido de juicio político sigue su curso en el Congreso pero depende de la movida que impulse la oposición. “Dependemos de si lo apoya la bancada de Agustín Rossi”, analizan en el entorno del ministro. La esperanza es que no avancen en ese pedido.

En paralelo, el Frente para la Victoria pidió la interpelación de Garavano por la causa del juez Ramos Padilla y el pedido del Gobierno de desplazarlo del cargo. Justamente este magistrado es el que salpicó a figuras de Cambiemos como Carrió y el titular de la AFI, Gustavo Arribas.

Las peleas internas y su futuro más ligado a lo judicial podrían interpretarse como un fin de ciclo para Garavano, un hombre que ingresó a la política de la mano de Cambiemos en 2015. Se acercó al Pro durante su función como fiscal de la Ciudad de Buenos Aires y mantenía tenía vínculos con la entonces administración porteña que conducía Macri. El nexo que lo sumó al organigrama de la Rosada fue el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

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