Con un discurso calcado al del día anterior, el presidente Mauricio Macri ayer buscó una vez más polarizar con el kirchnerismo en el antepenúltimo acto de la caravana del "Sí, se puede" en la ciudad santafecina de Rosario. Con el objetivo de revertir los resultados de las PASO y llegar al balotaje, pero también de fidelizar el voto en caso de que la alianza Juntos por el Cambio pase a ocupar el rol de la oposición, el mandatario aseguró que "durante años una mayoría" se quedó "en silencio", pero fue "despertando, alzando la voz de a poco y diciendo que hasta acá llegaron".

Cerca de las 19, el jefe de Estado, junto a la primera dama, Juliana Awada, se entremezcló con los militantes que lo esperaban en la plaza España, a la vera del río. Desde el escenario abrió su exposición con el clásico "sí se puede" y agradeció a todos por "dejar todo" en estas últimas semanas de lo que fue la campaña electoral.

"Quiero decirles que no nos vamos a quedar callados mirando como nos roban el futuro, aunque ellos quieren que nos quedemos callados. Somos una mayoría que durante años nos quedamos en silencio, hasta con miedo, diciendo que no nos íbamos a meter en la política. Ellos fueron por todo, hasta por nuestra libertad", señaló Macri ante sus seguidores que flameaban banderitas argentinas y empuñaban pancartas de cartón. Y agregó: "No podemos aceptar que después de haber destruido al país, con el dedito levantado, nos digan que ellos son los que saben. ¡Eso es inaceptable!".

"Hay que salir a hablar con nuestro amigo, compañero de trabajo o familiar, para decirles que lo necesitamos, que tenemos que estar juntos para construir esta Argentina que queremos", pidió el Presidente, que apuesta a que en las elecciones del 27 de octubre próximo haya más electores, muchos de los cuales -según consideran en el oficialismo- podrían inclinarse por la fórmula presidencial integrada por Macri y Miguel Ángel Pichetto.

Al igual que en Jujuy, el mandatario se tomó un momento para hacer el cuestionario de "valores" que diseñaron en la sede partidaria de Balcarce al 400. Ante cada pregunta, obtuvo un "sí" cerrado de la militancia macrista, que en algunos tramos interrumpió a su líder político para entonar los cánticos "íSe siente, se siente, Mauricio presidente!" y "íHay gato para rato!".

Macri también reiteró que "los problemas eran más profundos de lo que" esperaban y subrayó que "cambiar eso lleva tiempo". Y aseguró: "Estas cosas que hemos hecho son las bases y cimientos que permiten decirles con seguridad que estamos mejor parados que hace 4 años para crecer y generar mayor trabajo".

Por apenas unos segundos, el presidente le cedió la palabra a su esposa, que sólo se animó a un tímido "¡Vamos Argentina!". "Fue un debut cortito el que tuvo Juliana, pero siempre por algo se empieza", apuntó Macri para retomar el discurso por unos minutos más y despedirse de la provincia en la que en las primarias quedó diez puntos abajo del binomio presidencial del Frente de Todos, que componen Alberto Fernández y Cristina Fernández.