El expresidente Mauricio Macri firmó una carta en la que dirigentes y referentes políticos de todo el mundo sostienen que "la democracia se encuentra amenazada" al denunciar que tanto gobiernos autoritarios como democráticos están utilizando la pandemia de coronavirus como excusa para llevar adelante abusos de poder.

La carta abierta titulada "Una llamada para defender la democracia" fue organizada por el Instituto para la Democracia con sede en Estocolmo, y se publicó hoy. Cuenta con la firma de más de 500 personas, muchas de ellas presidentes de diversos países, premios Nobel o dirigentes de organizaciones de derechos humanos y defensa de la libertad.

El documento no menciona ejemplos, pero afirma que a lo largo de estos meses de pandemia más de 100 gobiernos implementaron medidas que afectan a la actividad parlamentaria, además de restringir el acceso a la información pública, retrasar las elecciones o arrestar ciudadanos por publicaciones "provocativas" en las redes sociales.

Además de Macri, entre los adherentes de Argentina se encuentran la excanciller Susana Malcorra; la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich; la extitular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso; la periodista Beatriz Sarlo y el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Santiago Cantón.

"La pandemia de Covid-19 amenaza algo más que la vida y el sustento de pueblos de todo el mundo. Es también una crisis política que amenaza el futuro de la democracia liberal. Los regímenes autoritarios, y no es sorprendente, están usando la crisis para silenciar a sus críticos y endurecer su control político", advierte la carta.

Sumado a esto, asegura que "algunos gobiernos democráticamente electos vienen combatiendo la pandemia concentrando poderes de emergencia que restringen los derechos humanos y reforzando el Estado de vigilancia sin consideración alguna por las restricciones legales, la supervisión parlamentaria o los marcos temporales para la restauración del orden constitucional".

Según alertan el escrito, "los parlamentos vienen siendo dejados de lado, los periodistas están siendo arrestados y acosados, las minorías están siendo convertidas en chivos expiatorios y los sectores más vulnerables de la población enfrentan nuevos y alarmantes peligros a medida que el cierre de emergencia de la economía asola por doquier el tejido mismo de las sociedades".

Al respecto, indican que los "ataques a la libertad, la transparencia y la democracia", como "acallar la libertad de expresión, encarcelar a los disidentes pacíficos, suprimir la supervisión parlamentaria y posponer las elecciones indefinidamente", no protegerán "la salud pública", sino que "harán que para las sociedades resulte más difícil responder rápida y eficazmente a la crisis mediante la acción tanto gubernamental como cívica.

En una fuerte crítica a China, la carta plantea que "no es ninguna coincidencia que la actual pandemia haya estallado en un país en donde el libre flujo de información está sofocado y en donde el gobierno castigó a quienes advirtieron del peligro del virus", advertencias que fueron "consideradas como rumores dañinos para el prestigio del Estado".

"Si bien las democracias predominan entre los países que han actuado con mayor eficacia para contener al virus, otras actuaron deficientemente en su respuesta a la pandemia y han pagado un precio muy alto en vidas humanas y seguridad económica. Las democracias que tienen un desempeño deficiente debilitan aún más a la sociedad y crean vías de entrada para los regímenes autoritarios", sostienen los firmantes.

El documento sostiene que la crisis provocada por el coronavirus es "una alarmante llamada de atención" y "un reto global sin precedentes a la democracia", ya que "los regímenes autoritarios de todo el mundo ven en la crisis de la Covid-19 un nuevo campo de batalla político, en su lucha por estigmatizar la democracia como débil y revertir su avance en las últimas décadas".

"La democracia se encuentra amenazada y quienes se preocupan por ella deben acopiar la voluntad, la disciplina y la solidaridad necesarias para defenderla. Están en juego la libertad, la salud y la dignidad de los pueblos en todas partes", remata la misiva.

Entre los principales referentes internacionales que suscribieron a este planteo se encuentran los expresidentes de Colombia, Juan Manuel Santos; BrasilFernando Henrique Cardoso; y Ecuador, Osvaldo Hurtado; así como el premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa; y el secretario general de la OEA, Luis Almagro.