Antes de la apertura de los mercados y en medio de la preocupación por la situación económica, el Presidente Mauricio Macri bajó un mensaje al empresariado argentino involucrado en el pago de coimas por el escándalo de los cuadernos del chofer Oscar Centeno.

Las breves palabras presidenciales se escucharon casualmente en el encuentro de la Asociación Empresaria Argentina ( AEA), una organización integrada por las empresas más importantes del país, algunas de ellas mencionadas en la investigación donde se reconocieron pagos de millonarios sobornos durante el kirchnerismo. "Si reciben un pedido indebido, acá tienen un Presidente al que acudir", pidió Macri a cerca de 150 hombres de negocios que lo escucharon en el hotel Sheraton.

En el tramo más duro del discurso aclaró que no tiene "pensado hipotecar" su gobierno "ni el futuro de los argentinos para defender a nadie que actúe fuera de la ley". Las palabras aluden a la situación que involucra a la empresa familiar del Grupo Macri.

La situación de los llamados "gloriagate" incomoda al Presidente porque su primo, Angelo Calcaterra, ex titular de Iecsa, está mencionado en la causa de pagos en negro a funcionarios del gobierno anterior. Sin embargo marcó como un "gran desafío" que los empresarios denuncien "los comportamientos mafiosos". "Tienen que denunciar para poder generar empleo privado de calidad que es el principal objetivo que tenemos que tener como país", reclamó a los empresarios encabezados por Paolo Rocca, la principal cara de Techint, una empresa con denuncias muy serias por el pago de coimas en busca de gestiones del gobierno argentino para el resarcimiento por la nacionalización de Sidor dispuesta por Venezuela. Las revelaciones se conocieron tras la declaración de Luis Betnaza, hombre fuerte de la compañía; y del arrepentido Héctor Zabaleta, ex director, ante el juez Claudio Bonadio. Entre los presentes estaba otro arrepentido, Aldo Roggio, del Grupo Roggio, quien había admitido que pagaba sobornos al ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, por los retornos de los subsidios de la empresa Metrovías.

El discurso ante el establishment económico arrancó por la situación económica a la que Macri sigue llamando "tormenta" afectada por las "volatilidades que está viviendo el mundo". Reconoció que "no niega los problemas" ni que tampoco hay "soluciones mágicas", y que la "mayoría de la sociedad" pide resolver "cosas que durante mucho tiempo no quisimos hablar". El Presidente volvió a ratificar el camino del rumbo económico de su administración. "Éste es el único camino correcto, por eso estamos trabajando para resolver cada uno de los obstáculos que tenemos, y así poder lograr las metas que nos hemos impuesto", explicó el primer mandatario al mencionar también a Vaca Muerta como un ejemplo de futuro.

El discurso tuvo un sentido mixto. Por un lado, la mención a los hechos de corrupción, pero también llevar tranquilidad al sector por las consecuencias que pueda generar el escándalo de los cuadernos. El auditorio estaba repleto de empresarios que hoy están bajo la lupa de la Justicia.

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