El enviado de Donald Trump, Rex Tillerson, estuvo 40 minutos con el presidente Mauricio Macri, en un encuentro íntimo en la quinta de Olivos. No hubo anuncios ni declaraciones a la prensa de la reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, quien está de visita por diversos países de la región.

La lista de temas fue bastante extensa. Desde de la relación económica y comercial, el G20 hasta la situación política en Venezuela. Luego del asado y paso por la Cancillería, el ex directivo de Exxon conversó ayer con Macri sobre una variedad de temas, pero sin que se llegara a un acuerdo sobre las cuestiones que preocupan a la Argentina, como por ejemplo, la apertura para el ingreso de carnes o destrabar la exportación del biodiesel.

"Hablaron de la relación bilateral, pero sobre todo de los temas en los que Argentina tiene interés como en lo económico comercial", relató una fuente del Gobierno. Se puso especial atención al pedido argentino de acceso a la carne, frutas y productos industriales. También hablaron sobre la compra de cerdo a Estados Unidos. "Aún faltan papeles para la aprobación final", reconocieron.

El comunicado oficial difundido por Presidencia ni siquiera menciona la palabra Venezuela, aunque extraoficialmente se informó que formó parte importante de la agenda que analizaron ambos gobiernos. La situación del gobierno venezolano acerca posiciones entre Argentina y Estados Unidos. Fue uno de los temas que no buscaron omitir ni Macri ni Tillerson. Una de las opciones que trascendió en los últimos días es que EE.UU. analiza sanciones que impedirían la venta de petróleo venezolano. Esta opción no fue descartada en la reunión. Desde Cancillería reconocieron que "siguen con atención" la discusión de comprar o no petróleo a Venezuela. Ambos países creen que esa decisión "será un golpe al madurismo, pero también va a repercutir en la gente".

El gobierno venezolano denunció que Tillerson, uno de los hombres de mayor confianza de Trump, incita a un golpe militar contra Nicolás Maduro. En este contexto se sumó Venezuela a las preocupaciones de ambos funcionarios. Argentina ya había dicho que no va a reconocer las elecciones presidenciales venezolanas y considera al gobierno de Maduro una dictadura. Tanto el presidente como el hombre de Texas mencionaron la "importancia de las relaciones de toda la región con los países del Caribe" en cuanto a la incidencia que pueda haber en el posicionamiento a nivel de regional. Apuntan a sumar apoyos a través de la OEA de la que forman parte una gran cantidad de países del Caribe.

La reunión bilateral tuvo lugar en el despacho que Macri acondicionó en Olivos para las jornadas de trabajo fuera la Rosada. A la audiencia se sumaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el canciller Jorge Faurie; el embajador argentino en Washington, Fernando Oris de Roa, y la subsecretaria de Asuntos Globales, Paola Di Chiaro.

Como presidente del G-20, Macri incluyó al diálogo la agenda que buscará imponer la Argentina por tener a cargo la conducción del grupo. "No se planteó nada en particular del G-20. Consideraron que es un año relevante para América porque Canadá está al frente del Grupo de los Siete (G-7) y Argentina del G-20. También se realizará la Cumbre de las Américas en la capital peruana, en abril", apuntó un allegado al encuentro.