Entre acto y acto de la caravana del "Sí, se puede", el presidente Mauricio Macri se prepara para el primer debate presidencial obligatorio. El domingo próximo, en la ciudad de Santa Fe, abrirá la ronda de exposiciones y, en cada intervención, buscará hacer eje en las propuestas más que en la defensa de las políticas de sus tres años y medio de gestión, evitando la confrontación, aun cuando en el oficialismo consideran que el mandatario será el principal blanco de críticas por parte de los candidatos de la oposición.

En el equipo de campaña de la alianza Juntos por el Cambio están divididas las opiniones sobre cuánto ayudará el debate en la Universidad Nacional del Litoral, primero, y en la Universidad de Buenos Aires, después, para sumar votos en los comicios generales del 27 de octubre. Algunos se ilusionan con replicar los resultados -al menos en términos comunicacionales- que Macri obtuvo en 2015, cuando confrontó con el entonces postulante a presidente por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli.

"No sirve para nada el debate presidencial, atrasa, es algo viejo", sostiene una fuente gubernamental, a pesar de que en 2016 desde el propio Gobierno nacional impulsaron el proyecto de ley que establece el debate presidencial obligatorio y público.

Uno de los principales cuestionamientos es el poco tiempo que el mandatario tendrá -dos minutos por intervención- para exponer sus ideas sobre los cuatro temas estipulados en este primer debate, Relaciones Internacionales; Economía y Finanzas; Derechos Humanos, Diversidad y Género; y Educación y Salud. Si bien todavía faltan definir algunas cuestiones, Macri podría reflotar parte de las promesas electorales que viene haciendo estos días a través de las redes sociales, como asegurar "inglés desde el jardín de infantes en todas las escuelas estatales" y conexión a "internet en el 100% de las escuelas" o ejecutar "medidas extraordinarias contra la violencia de género".

"Mauricio va a ir por su carril. La idea es que no se pase al carril del otro, siempre que no lo ataquen", señalan desde la Casa Rosada. Aún cuando no hay posibilidad de cruces verbales entre los candidatos por el formato de la exposición, en el oficialismo quieren evitar que el jefe de Estado utilice su tiempo en contestarle a sus contrincantes, pero también saben que es muy probable que el postulante del Frente de Todos, Alberto Fernández, y el candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna, basen sus discursos en las críticas a las políticas económicas del Gobierno nacional.

El ex jefe de Gabinete y el ex ministro de Economía del kirchnerismo no son los únicos de los esperan acusaciones, sin embargo en Balcarce 50 se conforman con que los candidatos Juan José Gómez Centurión, de NOS; José Luis Espert, del Frente Despertar; y Nicolás del Caño, del FIT, repartan sus críticas entre el macrismo y el peronismo.

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