La relación del macrismo con la Iglesia era mejor cuando sólo gobernaban en la Ciudad de Buenos Aires. Mauricio Macri participaba religiosamente todos los años del Tedéum en la Catedral Metropolitana, donde la ex presidente Cristina Kirchner evitaba ir hasta 2014, cuando Jorge Bergoglio ya había sido ungido como Papa.

Durante la Presidencia le costó mucho más llevar adelante una relación cercana con el Vaticano. La última demostración de este alejamiento estuvo marcado por la decisión del Gobierno de habilitar el debate de la despenalización del aborto en el Congreso. Al cumplirse ayer cinco años del papado, el líder de Cambiemos eligió recordar el momento con una breve carta dirigida al Santo Padre. "Mis afectuosos saludos y mis sinceras felicitaciones", escribió el mandatario a Francisco. "Se ha convertido indudablemente en un protagonista de nuestro tiempo, líder moral y espiritual inmensamente querido y admirado por millones de personas", agregó.

Desde que asumió en el Ejecutivo, Macri viajó en dos oportunidades Roma. El primer encuentro con el Papa, que duró 22 minutos, fue el 27 de febrero de 2016. La foto de hace dos años había dejado la sensación de un gesto frío del Papa hacia el mandatario. Los dos argentinos más poderosos no habían podido suavizar la relación en esa breve visita, que es la que suele medir el nivel de cordialidad entre los mandatarios. Lo que el macrismo quería era que fuera un encuentro más protocolar, y no cómo los que salía tener Cristina cuando llevaba a un grupo de La Cámpora o a algún candidato, como Martín Insaurralde.

Desde la Casa Rosada siempre se encargaron de desmentir el mito de la mala relación, pero la decisión del Papa de no visitar la Argentina generó un crecimiento de esta presunta distancia entre el Vaticano y el Ejecutivo.

El segundo encuentro entre ambos mandatarios fue el mismo año, el 15 de octubre. El Gobierno quería dejar en el olvido la foto seria y distante de febrero. Esa vez fue una reunión más amigable y con ánimos distintos, en la que Macri optó por sumar a su mujer, Juliana Awada, su hija Antonia, y las hijas de la Primera Dama, Agustina y Valentina.

Este año, el Papa estuvo en Latinoamérica. Visitó Chile y Perú y sólo sobrevoló por el territorio argentino. Aún no hay fecha para una futura visita a la Argentina. El debate sobre el aborto y la postura de la Iglesia podría volver a tensar la relación del Gobierno con el Vaticano.