El presidente Mauricio Macri delineó en menos de una hora la avanzada política que quiere consolidar para los próximos dos años y que implica poner en caja el gasto público, generar medidas para controlar la inflación y achicar la burocracia estatal.

El presidente parece dar por descontado que el colchón electoral que construyó el domingo 22 le resulta suficiente para descontar que la política, hoy por hoy, es todo ganancia para él y que está en condiciones de desarmar los enclaves que parecen molestar su camino hacia la reforma del Estado que pretende: nichos judiciales, sindicales, burocráticos y federales. 

Por eso, Macri puso un tercio de su discurso al servicio de advertirle a las provincias que no va a tolerar el desmadre del gasto y que por el contrario, deben bajarlo drásticamente revisando además sus plantillas estatales; a los sindicatos, que son muchos y que no entiende por qué, a los jueces, que no le va a temblar la iniciativa para avanzar en cambios. Y tuvo también algunas curiosidades, como pedir un impulso exportador como si hubiera leyes que lo impiden; y remarcar que debe haber un “Nunca más” a la inflación como si los instrumentos no dependieran de su gestión.

Ante gobernadores y empresarios puso como prioridad avanzar en la responsabilidad fiscal y le advirtió que todos van a tener que ceder para lograr el equilibrio y evitar que de la mano del gasto público se traslada a la inflación. “La inflación no puede ser instrumento de la política”, dijo Macri en el recinto del Centro Cultural Kirchner.

Los tres ejes centrales que planteó el presidente fueron: responsabilidad fiscal, empleo y fortalecimiento institucional, pocas palabras para abarcar el encadenamiento de iniciativas que buscan atacar todos los flancos del modelo que quieren consolidar. 

Convocó a los gobernadores a bajar el gasto, a adherir a las leyes de transparencia cuestionó la cantidad de empleados públicos con ejemplos en áreas marginales -como la biblioteca del Congreso de la Nación- y otros que fueron ejes del gobierno anterior, como la creación de Universidades públicas en distintos puntos del país para descentralizar el acceso a la educación superior. 

La conferencia del presidente estuvo llena de sentencias esperanzadoras - “reformar es crecer” “hay que darle alas al país” “tenemos que reconstruir la confianza”; muchas apelaciones a los gobernadores para que ejecuten el ajuste y otras tantas señales respecto de los sectores contra los cuales será inflexible: sindicatos y empresas cartelizadas que empujan la inflación, entre los que mencionó.

Y la Justicia, a la que le reclamó que avance en la ‘reconstrucción de confianza‘ justo el día en que renunció la procuradora Alejandra Gils Carbó -celebrado por el Gobierno- y ante la mirada de los presidente y vice de la Corte, Ricardo Lorenzetti y Elena Highton. Sobre todo el primero, contra quien la principal aliada del Gobierno, Elisa Carrió, tiene una cruzada personal.